martes, 22 de diciembre de 2015

Eugenia dormida


Eugenia dormida


Parece dormida la princesa,
los ojos dulcemente entornados
la boca firme, dispuesta
a recibir el deliciosa esperma.
 

¡Puaf!, ¡Qué asco!

Ni delicioso ni dulce,
ni esperma,
solo algo blanquecino, viscoso,
amargo,
eso, si,
caliente
tras el ceder
sin caricia ni arrobo, unos besos robados.

























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