domingo, 16 de agosto de 2015

La mejor película histórica


SENDEROS DE GLORIA
José Antonio Vidal Castaño
 

                                                       

Senderos de gloria (1957) es, al menos lo es para mi, la mejor película histórica del cine americano, que es casi como decir mundial. Y lo es porque, entre otras cosas, no pretende ser una lección de historia; no pretende imitar la historia de los historiadores; narra, cuenta, escarba, desmenuza e inquiere sobre hechos y sujetos para inquietarnos y lo consigue. No busca documentar al uso un episodio de la Gran Guerra n Francia entre 1914 y 1918 (de hecho quería ambientar en el marco de la Segunda Guerra Mundial) ni ser un alegato antibelicista más. La ausencia de pedagogía histórica, de tentaciones historiográficas es lo que hace a éste film bélico (es decir “de género”), posiblemente, el mejor film histórico.


Kúbrick, en su persecutoria manía por la perfección nos pone contra la pared, acosa nuestra moral conformista, sacude nuestra conciencia enferma por la ambición de poder, por sobresalir a costa de los demás, por hacer daño a ese enemigo moral que nos acompaña a diario, que está en todos los frentes y en nuestras propias conciencias. La cara descompuesta del coronel Dax (Kirk Douglas), cuando atraviesa las infectas trincheras, cuando dirige el ataque a la inexpugnable “colina de las hormigas” en campo alemán -por exigencia del despótico general Broulard-, cuando se dirige a sus superiores para desafiarles y avergonzarles, cuando defiende la vida de unos hombres condenados a muerte de antemano; es portadora de la acusación de un atleta moral contra la barbarie y en defensa de los derechos humanos.  Dax es el trasunto de Kubrick y éste tan solo nos cuenta una historia en singular, que afecta también -como no- a lo colectivo y universal. Una historia narrada, por cierto, de manera magistral; una historia que es narración y ficción, que ha elaborado minuciosamente, con su perfección habitual, para acercarse a la verdad.


Primero una atenta lectura de la novela de Humprey Cobb (1935), inspirada en la historia real de cinco soldados fusilados en 1915 como traidores y luego exonerados. Luego la construcción de un guión donde intervino Jim Thompson, el genial autor de El asesino dentro de mi y 1280 almas, que no da respiro al espectador. Finalmente, una puesta en escena deslumbrante con actores que imprimen carácter a sus personajes… El rodaje de Paths of glory fue harto complicado y se realizó  en Alemania. Kubrick tuvo que explicar los movimiento giratorios de cámara que usó en esta ocasión en homenaje a Max Ophüls, inventor del barroco en el cine. La cámara era, en esta película, el ojo del espectador que trata de anticiparse a los hechos, que los acepta o rechaza según le van afectando. Todo muy sencillo y muy complejo a la vez. Kubrick no desmenuza hechos ni documenta el pasado, misión del historiador; ilustra vivencias y disecciona seres humanos y ambientes a través de personajes puestos al servicio de una idea -la suya- para filmar la mejor película histórica que he visto hasta la fecha.



agosto 2015 
  

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