miércoles, 24 de febrero de 2016

En recuerdo de Antonio Machado

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Mi modesto homenaje a ANTONIO MACHADO (Sevilla, 1875 - Collliure, 1939)
 
HUELLA DE MACHADO EN VALENCIA
Con fecha de Enero de 1937, en las páginas del primer número de la mítica revista, Hora de España, se editaba en Valencia (enero de 1937, n.1), bajo el título de "Consejos, sentencias y donaires de Juan de Mairena y de su maestro Abel Martín", un grupo de fragmentos ensayísticos de los que son un buen ejemplo los que más adelante se recogen.



Aparecieron junto a ellos, en la revista, textos de María Zambrano, José Bergamín, Juan Gil-Albert, o Rafael Dieste, entre otros. En ellos se nos muestran las ideas de los "complementarios" de Machado, sobre el silencio, la guerra, la fraternidad, y la duda.



Se hallaba Machado, por aquel entonces, alojado junto a su familia en el chalet "Villa Amparo" (que debería ser restaurado y conservado como "sitio histórico" que es), en el pueblo valenciano de Rocafort, y allí escribiría poemas, junto a otros textos diversos, que iría ofreciendo a revistas o a la prensa; a veces, exponiéndolos en actos vindicativos, e incluso llegando a publicar (con estos) el libro La guerra, se último libro publicado en vida.




“ El culto a la mujer desnuda es propio del poeta. Con el desnudo femenino simboliza el poeta, a veces, la misma perfección de su arte. Todo eso está muy bien. No olvidéis, sin embargo, que el hombre realmente erótico, cuando piensa en la mujer, nunca olvida el vestido. “Vestirlas y desnudarlas: tal es el verdadero trajín del amor.” 
                                                                                                        
"Aprende a dudar, hijo, y acabarás dudando de tu propia duda. De este modo premia Dios al escéptico y confunde al creyente."



"Cuando los hombres acuden a las armas, la retórica ha terminado su misión. Porque ya no se trata de convencer, sino de vencer y abatir al adversario. Sin embargo, no hay guerra sin retórica. Y lo característico de la retórica guerrera consiste en ser ella la misma para los dos beligerantes, como si ambos [9] comulgasen en las mismas razones y hubiesen llegado a un previo acuerdo sobre las mismas verdades. De aquí deducía mi maestro la irracionalidad de la guerra, por un lado, y de la retórica, por otro."



"¿Un arte proletario? Para mí no hay problema. Todo arte verdadero será arte proletario. Quiero decir que todo artista trabaja siempre para la prole de Adán. Lo difícil sería crear un arte para señoritos, que no ha existido jamás."

                                                     *

Algunos poemas de todo tiempo y lugar: 


RECUERDO INFANTIL

Una tarde parda y fría

de invierno. Los colegiales

estudian. Monotonía

de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel

se representa a Caín

fugitivo, y muerto Abel,

junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco

truena el maestro, un anciano

mal vestido, enjuto y seco,

que lleva un libro en la mano

Y todo un coro infantil

va cantando la lección;

mil veces ciento, cien mil,

mil veces mil, un millón.

Una tarde parda y fría

de invierno. Los colegiales

estudian. Monotonía

de la lluvia en los cristales.

Soledades. Galerías. Otros poemas (1907)



La muerte del niño herido.



Otra vez en la noche...Es el martillo
de la fiebre en las sienes bien vendadas
del niño. - Madre, ¡el pájaro amarillo !

¡Las mariposas negras y moradas !
-Duerme, hijo mío.- Y la manita oprime
la madre, junto al lecho. - ¡Oh flor de fuego !
¿Quién ha de helarte, flor de sangre, ¿Dime ?
 

Hay en la pobre alcoba olor de espliego ;
fuera, la oronda luna que blanquea
cúpula y torre a la ciudad sombría.

Invisible avión moscardonea.

-¿Duermes, oh dulce flor de sangre mía ?
El cristal del balcón repiquetea.
¡Oh fría, fría, fría, fría, fría !

(Valencia 1937)

A la muerte de Rubén Darío



Si era toda en tu verso la armonía del mundo,
¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar?
Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares,
corazón asombrado de la música astral,

¿te ha llevado Dionysos de su mano al infierno
y con las nuevas rosas triunfantes volverás?
¿Te han herido buscando la soñada Florida,
la fuente de la eterna juventud, capitán?

Que en esta lengua madre la clara historia quede;
corazones de todas las Españas, llorad.
Rubén Darío ha muerto en sus tierras de Oro,
esta nueva nos vino atravesando el mar.

Pongamos, españoles, en un severo mármol,

su nombre, flauta y lira, y una inscripción no más:
Nadie esta lira pulse, si no es el mismo Apolo,
nadie esta flauta suene, si no es el mismo Pan.


A DON FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS

Como se fue el maestro
la luz de esta mañana
me dijo: van tres días
que mi hermano Francisco no trabaja.
¿Murió?... Sólo sabemos
que se nos fue por una senda clara,
diciéndonos: Hacedme
un duelo de labores y esperanzas.
Sed buenos y no más, sed lo que he sido
entre vosotros: alma.
Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan,
lleva quien deja y vive el que ha vivido.
¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!

Y hacia otra luz más pura
partió el hermano de la luz del alba,
del sol de los talleres,
el viejo alegre de la vida santa.
...Oh, sí, llevad, amigos,
su cuerpo a la montaña,
a los azules montes
del ancho Guadarrama.
Allí hay barrancos hondos
de pinos verdes donde el viento canta.
Su corazón repose
bajo una encinta casta,
en tierra de tomillos, donde juegan
mariposas doradas...
Allí el maestro un día
soñaba un nuevo florecer de España.
                                     
 Baeza, 21 febrero, 1915


                                                                                  

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