martes, 8 de diciembre de 2015

¿Debate electoral?

 
La Cucurbitácea II 
(Más elementos para análisis de un debate)



A tenor de lo visto anoche en el espasmódico debate (¿?) ofrecido por A3 Media no votaría por ninguno de los cuatro concursantes, lo que no significa que no vaya a votar, como la razón sugiere, el próximo 20 D. Habrán entendido por mi post anterior, que la representación fotográfica de la calabaza expuesta (metáfora escolar del suspenso)  debe trocearse en cuatro partes no necesariamente iguales (doña Soraya, eterna muleta del capo Rajoy, merece sobradamente el mayor trozo). Como ciudadano de esta ‘nación de naciones’ (lean a Chaves Nogales, el mejor periodista del período republicano, cuando puedan) llamada España, debo acudir a las urnas y lo haré para depositar mi papeleta de voto y no lo haré en blanco (aunque esta sea una opción como otra) pues entiendo que esto último, o no votar, es contribuir a sostener lo existente cuatro años más.



No me gustan los análisis blandos ni militantes, de programas desnortados como el que ayer noche nos ofreció A3 Media, amparándose supuestamente en ofrecer algo novedoso, que no innovador. Suelo aprobar con nota los concisos y a veces brillantes análisis de Iñaki Gabilondo. Sin embargo lo que ha dicho esta mañana en la SER me ha parecido un análisis blando, poco comprometido, un poco pasota… Y no me extiendo en los de muchos opinantes que desde una u otra posición militante se han limitado a defender a su representante y descalificar a los demás…



También hay que hablar de los formatos o contenedores de estos programas. El formato quiso, tal vez, parecer una variante de los debates que ofrecen las miniseries televisivas (mucho mejores que la propia realidad) de ¿Dinamarca, por ejemplo? ¿Será ‘Borgen’el modelo. En este sentido y no solo en este, estuvo mal planteado y peor resuelto. Olvidan los hacedores de estos remedos que los debates en serio necesitan de un eje o tema central sobre el que debatir; que lo que se debe buscar es que aflore el pensamiento político, en este caso, de los intervinientes, y no todo se limite a una entrecortada –a veces áspera y a la defensiva- exposición de la panoplia de propuestas y reformas (más bien promesas) que ya están contenidas (o deben estarlo) en los programas de cada partido.

Claro que si el formato no fuera tan ambicioso como pretendía, puede pedírsele a cada uno de los oradores que presenten un resumen programático en un tiempo determinado y luego disponer de un tiempo para confrontarlo con sus oponentes, siempre que exista una mínima y necesaria labor de moderación por parte de la televisión organizadora, que no la hubo. ¿Es moderar, medir el tiempo?



Lo de anoche, insisto no fue nada de esto. Mas calabaza para los presentadores y la entidad o ente promotor.



El contenido, deplorable. Nada o muy poco de contenidos sociales y económicos reales más allá de las estadísticas siempre manipuladas por unos y otros, nada sobre los efectos devastadores del cambio climáticos y las políticas (si es que las hay) paliativas sobre el mismo; autentico guirigay (como de costumbre) sobre el candente tema de la educación, porque éste, está unido a modelos y concepciones del mundo y de mantenimiento del poder que no pueden ser debatidos así. No habrá “política de estado”, pues, ni en educación (en sus diversas facetas) ni en sanidad (menos, tal vez por qué sobre esta ultima se debate (¿?) en términos de “pensiones” y todo ello tiene que ver con impuestos; con temas de riqueza y pobreza que más vale dejarse en casa… Tan sólo los candidatos y la voz gubernamental parecieron estar de acuerdo en la necesidad de combatir (seguimos sin saber como y con que nuevos medios) la sangrienta violencia machista, y sobre ciertas formulaciones muy generales acerca de cómo sobrellevar la carga del terrorismo islamista radical… Poco o muy poco sobre como redimir la pobreza de barrios marginales, de poblaciones sumidas en el hambre o en el paro que son germen y vivero de su existencia; de cómo ayudar e integrar a los mal llamados refugiados, que a millares llaman a diario a las puertas de Europa. En fin…                
         

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