domingo, 15 de septiembre de 2013

Mas o menos en Cataluña

Artur Mas viene siendo - en mi opinión - uno de los peores y más marrulleros dirigentes que ha producido la pedrera nacionalista catalana. Más que un político al uso, actúa como un vendedor de lavavajillas negociando ofertas imposibles para conseguir la mayor cantidad de dinero posible, y seguir financiando proyectos empresariales y corruptelas (casos ITV, Palau…) auspiciados por su grey; una grey que escudándose en consabido seny que enorgulleció a su burguesía, se ha mostrado en los últimos tiempos tan rapaz (supuestamente, claro) como la de cualquiera de los clanes gubernamentales del PP en Madrid y en otras autonomías.
Va siendo hora de que los ciudadanos herederos de la Marsellesa y de las Luces, amén de los valores republicanos y las conquistas de los trabajadores, etcétera, despierten. La gente que gobierna CIU y a través de ella Cataluña, no es mejor ni distinta a la que gobierna el Estado. Nunca develó Mas cuales eran y son los grandes proyectos socio-culturales que supuestamente convertirán a la “nueva Cataluña independiente” en una lumbrera europea, ni los caminos a seguir por los que Cataluña dejará su brillante mediocridad actual y recuperará el prestigio que tuvo como vanguardia de la modernidad y el buen hacer, que fue.  
La Cataluña actual, cada vez más turistizada y banal, está en crisis, como el resto de España, buena parte de Europa y varios lugares de éste ancho y diverso mundo. Conseguir la independencia no es la garantía para pasar a un estado ideal, para convertir la precariedad existente en proyectos boyantes, de pasar de la oscura noche española a una radiante mañana europea… Nada de las cosas citadas son ni serán categorías ni estados puros. Lo que si, más allá de los legítimos sueños de libertad y emancipación nacionales, parece urgente y necesario es combatir: la corrupción política, presente en ambos lados de la hipotética frontera, acometer la reducción del paro con la recuperación del empleo, eliminar la “reforma laboral (que duele a todos los trabajadores), rehabilitar, extender y dar marchamo de calidad a la sanidad y la educación públicas, sanear la ética política, etcétera…
Para mayor inri, el inefable y grisáceo Mas no tienen la más mínima intención de organizar o permitir que su consulta independentista, respete el principio de autodeterminación que debe ser garantía del respeto político, que los gobernantes deben a los gobernados. 
José Antonio Vidal Castaño (10-09-013)   

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