sábado, 7 de septiembre de 2013

González Pons y la bandera republicana

Leo y escucho, con cierto estupor, las declaraciones del dirigente popular Esteban González Pons, conocido demagogo de su partido (consultar hemerotecas) a propósito de los “gestos fascistas” y el exhibicionismo de la bandera con el aguilucho franquista, por la muchachada neo-generacional del PP. Puede sorprender a los incautos la demagogia “republicana” de este experto propagandista del régimen que nos gobierna absolutamente. Ha dicho, entre otras cosas, que se siente representado por la bandera republicana en los actos conmemorativos de la liberación de París en 1944. No debemos dejarnos engañar. Don Esteban no ha sido ni será nunca republicano (a no ser que le ofrecieran el cargo de Presidente con sueldo y sobresueldo), por mucho que ahora nos quiera vender su apoyo al los aliados antinazis y el reconocimiento de la participación de los republicanos españoles en las batallas por la liberación de Francia.
El “gesto” González Pons está dentro de la lógica de la distracción que practica el PP para que no podamos perseverar en la oposición a la corrupción política, el despilfarro económico y la gran fábrica de parados en la que el país se ha convertido. Hacen falta más Gibraltares, fiestas colosales y eventos lúdico-deportivos, “más madera” en suma, para contentar al populacho. González Pons, con su puesta en escena, intenta también frenar las protestas frente a las aberrantes afirmaciones del ignaro y cucurbitáceo diputado Rafael Hernando, quién mantuvo, sin argumentos, que la banderea republicana es anticonstitucional. Esta lumbrera neoliberal afirmó que la Segunda República “llevó [a España] a la Guerra Civil” (…) ocasionando “un millón de muertos”. No se rían. Este es el fondo de la cuestión. Se le puede perdonar a un jumento su incompetencia histórica y su mala leche. Sin embargo no debemos pasar por alto que se trata de un ataque calculado a la esencia de las libertades políticas y cívicas, al sistema parlamentario y a la convivencia ciudadana. ¿Será acaso porque el futuro de la monarquía en este país pinta mal, muy mal? ¿Será porque el aroma democrático se percibe más auténtico desde una República? Lo cierto es que toda la derecha, ultras y centristas del PP -que los hay-, en particular, se aprestan a desprestigiar la experiencia republicana. Para ello es preciso citar  mal a sabiendas, falsear la historia y engañar… Una vez más, hay que decir que la Segunda República, elegida libremente por los ciudadanos, no trajo la guerra civil y que está no ocasionó “un millón de muertos”. La guerra civil fue la consecuencia directa del golpe de estado dirigido por los generales Mola y Franco, con el apoyo de capitalistas como Juan March y de las jerarquías de la Iglesia Católica contra el gobierno legítimo del Frente Popular, ganador de las elecciones de febrero de 1936. En cuanto a los muertos directos  de la contienda hoy sabemos que ni siquiera se acercan a la mitad de la cifra dada por Hernando, paladín de la ignorancia, que no hacía más que repetir -palabra por palabra- el título de una novela de José María Gironella publicada en 1961. De lo que no dice nada Hernando es de los muertos, desaparecidos y excluidos sociales de la postguerra, producto de una larga y cruel dictadura vengativa que se inició el 1 de abril de 1939.           

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