martes, 22 de diciembre de 2015

El beso al atardecer



Luz difusa
del atardecer sin sombra
ni duda;
puesta de sol
que anuncia un anochecer
cuajado de luz.



Gota de miedo,
inquietud del instante malherido pero
enhiesto,
plantado frente al tiempo.


¿Llegaremos a la mañana siguiente
sin sobresalto?

¿Vendrás, tú,
amor,
al encuentro
tornasolado
del atardecer?


Aquí te espero.
¡No huyas!


Acaricia mi cuerpo y
acariciaré el tuyo;
roza mi boca y
besaré la tuya...

Y nuestro aliento será
como ensueño fundido
con la roca;
será memoria, recuerdo, olfato, presencia, vuelo.


(Para Marisa Begué)













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