jueves, 22 de octubre de 2015

Calvino, la fabulación fantástica

Notas sobre Italo Calvino (Cuba, 1923-Siena, Italia, 1985)



¿Influyeron decisívamente en el pensamiento de Calvino sus vivencias en la industriosa ciudad de Turín (emporio de la Fiat) donde vivió de joven y realizó sus estudios? Allí escribió, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, su tesis sobre Joseph Conrad  y empezó a trabajar para la editorial Einaudi (de influencia comunista)  en la que colaboró durante toda su vida.

Su desarrollo como escritor le llevó a trascender la escritura realista y la estética neorealista para abrazar la narrativa fantástica, concebida como una fábula moral. Puede decirse que la adptación a la estética de la fábula es el fruto de una reflexión continuada y nunca un salto en el vacio, y es que, Calvino siempre se interrogó sobre los clasicos y partió de sus lecturas.

En la guerra mundial (civil también para los italianos) luchó como partisano (guerrillero) antifascista. En sus inicios como escritor reflejó esa experiencia militante; planteamiento que fue abandonando en la medida que su compromiso político con el Partido Comunista de Italia (PCI) se diluía, hasta desvincularse del mismo por completo en 1957. Su literatura un tanto anclada en la influencia del realismo social hasta ese momento, cobra mayor altura simbólica y fantástica. Su lenguaje se coñe a lo esencial y gana potencia imaginativa y humorística.

El cambio queda patente en la producción de la trilogía: Nuestros antepasados, compuesta por los títulos: El vizconde demediado, El barón rampante y El caballero inexistente. Nos interesa, en particular, El barón rampante, escrita precisamente en 1957. Estamos ante una narrativa trazada a modo de una fábula imaginaria y fantástica ambientada en la época napoleónica, para hablar de su presente. El joven Cósimo, hijo de una familia de nobleza y abolengo, obligado a obedecer órdenes y guardar protocolos de comportamiento,  se rebela contra ese modo de vida subiendose a un árbol y a partir de ahí, se niegará a bajar del mismo...

Con esta obra Calvino, dicen unos, se plantea "el papel de escritor comprometido políticamente", o reinventa, dicen otros, "el cuento filosófico del siglo XVII". ¿Un nuevo Voltaire? Lo que si es seguro es que utiliza la fábula y la ironía más punzante para arremeter contra lo establecido con suma elegancia...  El desarrollo de los avatares de Cósimo llevan a pensar que su acción-protesta se basa en dos motivaciones; por una parte, la denuncia del miedo y de la soledad implícitos en la condición humana y su necesidad de oponerse al proceso de pérdida de la propia individualidad que nos conduce a aceptar como bueno lo "colectivo", lo preestablecido.


¿Cabe una lectura política de todo ello? Por supuesto y creo que es la más adecuada ¿No nos recuerda Cósimo, acaso, las dificultades y sacrificios del militante clandestino? Numerosos pasajes de El barón rampante, ofrecen una crítica mordaz a formas de vida que el personaje (narrado por su hermano que le admira sin comprenderle) convierte en respuesta -desde su imaginación historica- a quienes lo intentan todo para hacerle bajar de los árboles. Hay un grupo que no vacilará en quemar árboles para que se vea obligado a dejar sus excentricidades. ¿Son acaso referencias a la vida partiisana, a los "carboneros" que vivían en los montes? ¿No se asemeja la huida aérea de Cósimo a aquellas formas de vida colectiva que coartan la personalidad humana? ¿No será una mezcla de diablo cojuelo y de profeta antisistema. Puede que esté exagerando. Cósimo no levanta tejados y en algunos momentos acepta ayudas... Parece sometido y pacífico ante Viola, una joven deslumbrante y dominadora. Pero, ¿hasta que punto está emancipada? ¿No encaja acaso su papel con el que proponian para la mujer los libertinos de su tiempo? Más preguntas que respuestas... 

Las recaídas de Calvino en cierto realismo son siempre criticas con la sociedad industrial y el insultante urbanismo, La especulación inmobiliaria (1957), La nube de smog (1958) o La jornada de un interventor electoral (1963).

El conocimiento, a través de su labor como crítico literario y de sus vivencias parisínas, de los experimentalistas franceses capitaneados por Raymond Queneau, le llevarán a pensar la literatura como una especie de juego entre lo formal y lo experimental, capaz de ensamblar "estructuras" desde la fantasía... Calvino acentuará en su madurez literaria la necesidad la reflexión personal y el uso e importancia del metatexto. Conjeturas mías, claro, sin mayor pretensión.                

A su sabiduria en el arte de novelar, cabe añadir su enorme cariño por los relatos cortos y por el ensayo.  Seis propuestas para el último milenio y Por qué leer a los clásicos (obra póstuma), entre estos últimos, me interesaron particularmente y ambos andan perdidos en mi biblioteca. Tengo esperanzas de recuperar, al menos el primero... y debo releer el segundo.  


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