EL blog de JOSÉ ANTONIO VIDAL CASTAÑO, en recuerdo a Pierre Vilar y su "historia total"
La ilustración de fondo
La Plaça de la Creu en Benimàmet es uno de los espacios más entrañables de este lugar cercano a Valencia. El artista valenciano Paco Roca ilustra, dibuja, recrea, en esta bella postal, ese espacio a "la antigua".
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martes, 24 de diciembre de 2019
sábado, 23 de noviembre de 2019
El orden del día
La lección de economía literaria de Vuíllard
Pocas veces he leído una novela tan a gusto como lo he hecho con EL ORDEN DEL DIA.
Vuíllard, nacido en Lyón en 1968, el mismo año de los famosos acontecimientos del mayo francés que conmovieron a medio mundo, no solo nos engatusa con este relato preñado de contenido histórico, sino que nos lleva con sencillez y elegancia a donde quiere llegar.
Pocas veces he leído una novela tan a gusto como lo he hecho con EL ORDEN DEL DIA.
Vuíllard, nacido en Lyón en 1968, el mismo año de los famosos acontecimientos del mayo francés que conmovieron a medio mundo, no solo nos engatusa con este relato preñado de contenido histórico, sino que nos lleva con sencillez y elegancia a donde quiere llegar.
Y quiere hacernos recordar el enorme peso y responsabilidad que tuvo
el silencio culpable de las cancillerías europeas, las de grandes
potencias como el Reino Unido y Francia ante la amenaza que representaba
para las democracias y para las libertades individuales, los planes de
Adolf Hitler y del nacionalsocialismo alemán.
Belicosos y criminales planes que contaron con la aquiescencia o el silencio de los más importantes empresarios industriales alemanes del momento, Opel, Kupp, Siemens, Bayer, Telefunken, Agfa, IG Farben y un etcétera que apenas vacilaron en apoyar a un dictador y a un régimen totalitario con tal de incrementar sus arcas y poderes hasta límites vergonzantes.
Un libro muy bien escrito, tanto que, antes de terminarlo estás pensando en releerlo. Y todo comienza en febrero de 1933. Aquellos tumultuosos años 30 del pasado siglo…
Belicosos y criminales planes que contaron con la aquiescencia o el silencio de los más importantes empresarios industriales alemanes del momento, Opel, Kupp, Siemens, Bayer, Telefunken, Agfa, IG Farben y un etcétera que apenas vacilaron en apoyar a un dictador y a un régimen totalitario con tal de incrementar sus arcas y poderes hasta límites vergonzantes.
Un libro muy bien escrito, tanto que, antes de terminarlo estás pensando en releerlo. Y todo comienza en febrero de 1933. Aquellos tumultuosos años 30 del pasado siglo…
sábado, 16 de noviembre de 2019
80 AÑOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
He reunido las dos partes de mi artículo 80 AÑOS DE LA SEGUNDA GUERRA
MUNDIAL publicado el día 5 de octubre de 2019 en el cultural POSDATA de diario Levante. Espero que
os pueda interesar.
Para leer bien el texto basta con hacer clic en cada una de las páginas.
MIENTRAS DURE LA GUERRA (2)
La clave: Unamuno (y II) aunque tal vez siga…
Nos quedamos en que la película de Amenábar joven y brillante cineasta
cuando no peca de pretencioso, trasciende, lo que he llamado INCIDENTE
SALAMANCA. Y ello pese a sus propias declaraciones del “momentazo”
inspirador protagonizado por doña Carmen Polo de Franco en su salida
junto a don Miguel del Paraninfo salmantino aquel 12 de octubre de 1936.
En efecto sobre aquel incidente hay, que yo conozca, hasta
cinco versiones distintas con contenidos muy similares y frases
discrepantes unas de otras. Aquello de “Venceréis pero no convenceréis”
seguramente no se dijo nunca aunque parece que sí don Miguel trató de
explicar que “vencer no es convencer”, que “sobraba fuerza bruta” y
faltaban razones… etc. Para curiosos existe la nota original donde el
filósofo y escritor plasmó sus ideas para su improvisado discurso, que
se conservan en la Casa Museo Unamuno de la Universidad salmantina…
Una de las versiones más completas que he leído es la del politólogo
Alberto Reig Tapia en su, “Memoria de la Guerra Civil. Los mitos de la
tribu” (Alianza, 1999, capítulo 7) donde hay detalles interesantes como
la influencia que tuvo lo que dijo José María Peman, defensor a ultranza
de los sublevados en el ánimo de don Miguel para decidirse a hablar. La
referencia del novelista a José Rizal el héroe de los filipinos en su
guerra de independencia contra España… etc.
También el perfil
trazado por Amenábar en torno a la siniestra figura de Millán Astray
está sobrado de conocimiento del personaje, ha bebido seguramente de la
fuente que proporciona la corta biografía que le dedica al “caballero
mutilado” Paul Preston en “Las tres Españas del 36” (Circulo de
Lectores, 1998). También, el director ha trabajado el personaje de
Franco… que, tal vez, queda un tanto favorecido, por ser un sujeto sin
perfiles definidos excepto los de su ambición de poder, de acaparar todo
el poder, disimulando al máximo esta tendencia…
Es decir
Amenábar ha investigado y trabajado a sus personajes a fondo; merece
consideración en esto y en el planteamiento de una película que es
honesta y emociona por momentos. Ha reunido seguramente tanta
información que ha tratado de colocarla casi toda en los 107 minutos de
duración del filme. Detalles, cosas fuera de lugar, sobreactuaciones,
decorados o movimientos a veces que nos recuerdan dibujos inanimados… No
se…
La clave, y ahí ha acertado de pleno es el de la figura
poliédrica, contradictoria, ambigua y profunda al tiempo de don Miguel
de Unamuno y Jugo. Karra Elejalde se transforma y deja de ser él para
devenir en Unamuno, un intelectual casi puro de transición entre lo
mejor del siglo XIX y lo peor del XX. Furibundo antimonárquico
desterrado, periodista entonces agresivo y militante de unas ideas que
no de unos programas; hacedor, quiérase o no, del espíritu que impulsó
la futura Segunda República que se plasmó en 1931… Pero esa República no
era la soñada ni vivida por Unamuno que la criticó hasta ser expulsado
como rector de Salamanca. Se adhirió, tragando sapos y culebras -veía
desaparecer a sus mejores amigos- a esa “nueva España” a esa que a ÉL
acabaría por helarle el corazón en expresión machadiana.
Y por
toda esa peripecia Amenábar nos conduce bien y sin excesivas trampas.
Veré la película más de una vez y les aconsejo que lo hagan sin
prejuicios…
MIENTRAS DURE LA GUERRA (1)
Cine e Historia. Más allá del incidente Salamanca (1)
En mi opinión, reducir las conspicuas pero discutibles intenciones y la polémica suscitada por MIENTRAS DURE LA GUERRA, el reciente filme de Alejandro Amenábar, al INCIDENTE SALAMANCA ocurrido en el Paraninfo de la Universidad salmantina y protagonizados por el sabio don Miguel de Unamuno y el general Millán Astray, “el novio de la muerte” el 12 de octubre de 1936 (“Fiesta de la Raza”) siendo sin duda una motivación fílmica más que suficiente, resulta tras ver la película, extremadamente insuficiente.
Amenábar, no obstante, en una de sus primeras entrevistas en la extensa e intensa campaña de promoción de su película, reconoció en la Sexta el impacto emocional (“momentazo”, dijo) que le produjo ver a Carmen Polo, esposa del general Franco (nominado ya como Generalísimo de los ejércitos sublevados contra el gobierno legítimo de la Segunda República española) tender su mano a don Miguel entre la lluvia de insultos y amenazas de muerte que sucedió a su corta intervención -no solicitada- en el Paraninfo universitario.
El lenguaje del cine, al menos el de los cineastas que aspiran a crear algo más que espectáculo (considero a Amenábar en este ámbito) suele ser distinto de los lenguajes utilizados por el resto de las bellas artes, aunque compartan “oficios artísticos”, beban en las mismas fuentes, se influyan mutuamente o, una de ellas reconozca su explicita dependencia de otra. El lenguaje del cine dispone de sus propias reglas y trucos, amén del toque personal (no siempre presente) de quién dirige el tinglado que funciona ante y detrás de las cámaras.
El cine es, por su propia naturaleza visual y por el predominio de la imagen, más pasional, emotivo y por ende, menos “racional” que pongamos por caso el teatro o la narrativa literarias. Estos últimos se basan en la palabra oral y/o escrita… Toda comparación pues de una producción cinematográfica con otras artísticas resulta sencillamente odiosa y más si se pretende comparar una película con un suceso o acontecimiento históricos… Y más si, como en este caso, se trata de uno de los mitos de la memoria de la Guerra Civil en sus más recónditos y ambivalentes inicios.
Sabido es que apenas existen certezas sobre el INCIDENTE SALAMANCA. No hubieron cámaras ni grabadoras que registrasen lo que se dijo o no se dijo en aquel recinto académico semi-ocupado por falangistas y soldados. Tras el mismo hubo, eso si, una reconstrucción, siempre parcial y bajo la censura de su época, de lo sucedido por la prensa, más, toda la sempiterna rumorología suscitada por los testimonios de los asistentes. Más adelante las versiones más “completas” y cuidadas dadas por cronistas de la época también sometidos a censura y el silencio oficial sobre el corto discurso de Unamuno. Tan solo, por contraste, y de la que nos enteramos varios años más tarde, la interpretación dada por el autor británico Hug Thomas, de claro sesgo pro republicano, en su conocida “Historia de la Guerra Civil Española” que se adentró en el mito para componer un relato con tintes legendarios del que todos hemos bebido…
Y aquí me quedo de momento…
En mi opinión, reducir las conspicuas pero discutibles intenciones y la polémica suscitada por MIENTRAS DURE LA GUERRA, el reciente filme de Alejandro Amenábar, al INCIDENTE SALAMANCA ocurrido en el Paraninfo de la Universidad salmantina y protagonizados por el sabio don Miguel de Unamuno y el general Millán Astray, “el novio de la muerte” el 12 de octubre de 1936 (“Fiesta de la Raza”) siendo sin duda una motivación fílmica más que suficiente, resulta tras ver la película, extremadamente insuficiente.
Amenábar, no obstante, en una de sus primeras entrevistas en la extensa e intensa campaña de promoción de su película, reconoció en la Sexta el impacto emocional (“momentazo”, dijo) que le produjo ver a Carmen Polo, esposa del general Franco (nominado ya como Generalísimo de los ejércitos sublevados contra el gobierno legítimo de la Segunda República española) tender su mano a don Miguel entre la lluvia de insultos y amenazas de muerte que sucedió a su corta intervención -no solicitada- en el Paraninfo universitario.
El lenguaje del cine, al menos el de los cineastas que aspiran a crear algo más que espectáculo (considero a Amenábar en este ámbito) suele ser distinto de los lenguajes utilizados por el resto de las bellas artes, aunque compartan “oficios artísticos”, beban en las mismas fuentes, se influyan mutuamente o, una de ellas reconozca su explicita dependencia de otra. El lenguaje del cine dispone de sus propias reglas y trucos, amén del toque personal (no siempre presente) de quién dirige el tinglado que funciona ante y detrás de las cámaras.
El cine es, por su propia naturaleza visual y por el predominio de la imagen, más pasional, emotivo y por ende, menos “racional” que pongamos por caso el teatro o la narrativa literarias. Estos últimos se basan en la palabra oral y/o escrita… Toda comparación pues de una producción cinematográfica con otras artísticas resulta sencillamente odiosa y más si se pretende comparar una película con un suceso o acontecimiento históricos… Y más si, como en este caso, se trata de uno de los mitos de la memoria de la Guerra Civil en sus más recónditos y ambivalentes inicios.
Sabido es que apenas existen certezas sobre el INCIDENTE SALAMANCA. No hubieron cámaras ni grabadoras que registrasen lo que se dijo o no se dijo en aquel recinto académico semi-ocupado por falangistas y soldados. Tras el mismo hubo, eso si, una reconstrucción, siempre parcial y bajo la censura de su época, de lo sucedido por la prensa, más, toda la sempiterna rumorología suscitada por los testimonios de los asistentes. Más adelante las versiones más “completas” y cuidadas dadas por cronistas de la época también sometidos a censura y el silencio oficial sobre el corto discurso de Unamuno. Tan solo, por contraste, y de la que nos enteramos varios años más tarde, la interpretación dada por el autor británico Hug Thomas, de claro sesgo pro republicano, en su conocida “Historia de la Guerra Civil Española” que se adentró en el mito para componer un relato con tintes legendarios del que todos hemos bebido…
Y aquí me quedo de momento…
sábado, 23 de febrero de 2019
SEPTFONDS, de nuevo
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La polémica generada en Francia
en torno a la pretendida instalación de una granja de cerdos ocupando los
terrenos o, parte de ellos, de lo que fue el campo de concentración de SEPTFONDS,
para los prisioneros republicanos españoles internados allí, es el objetivo
del reportaje que podéis leer más abajo.
Sobre este campo que acogió a
decenas de miles de españoles escribí y publiqué en 2006 un primer trabajo
que, amplié más tarde en mi libro EXILIADOS
REPUBLICANOS EN SEPTFONDS (1939), [Catarata, 2013 con prólogo de Nicolás
Sánchez-Albornoz].
Septfonds fue un campo de concentración como demuestro en
la publicación. El gobierno francés de la época lo consideró eufemísticamente
de “internamiento”.
Parece obvio que sería
contravenir la digna recuperación de la memoria histórica llevar adelante la
instalación porcina que se pretende. Es momento de recordar que en ese campo estuvieron
confinados, resistentes como el “Comandat Robert” que liberó poblaciones
francesas del dominio nazi, Mariano Constante, Juan Marín…, o los pintores: Salvador
Soria, Josep Pontí y Buenaventura Trepat, así como el joven valenciano Salvador
Broseta componente de los batallones de choque que lucharon hasta la
extenuación en la Guerra Civil española, que enfermo de gravedad volvió para
morir en su tierra.
Arriba, portada del
libro. A la derecha cuadro "La confección del sombrero de paja" del pintor valenciano Salvador Soria en el
interior de la Alcaldía de Septfonds.
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Cerdos en el campo de los presos
Francia autoriza ampliar una
granja en el recinto de concentración donde confinaron a 29.000 españoles
exiliados
Sus descendientes presentan una
demanda ante los tribunales
Terrenos que ocupó el campo de concentración de Septfonds, en
Francia, con la explotación porcina al fondo. TONI
FERRAGUT
Septfonds
22 FEB 2019 - 19:29 CET
De la crudeza que se vivió hace
80 años en Septfonds (Francia) queda un cementerio y un memorial que recuerda
que por ese campo de concentración pasaron 29.000 republicanos españoles que
habían perdido la guerra. Por lo demás, es un terreno tomado por los cerdos
desde hace tres décadas, cuando se autorizó la instalación de una granja sin
que entonces encontrase oposición alguna. Nada que ver con el rechazo que ha
suscitado ahora el proyecto para ampliar las instalaciones de cría porcina
entre las asociaciones de descendientes de los exiliados, que han llevado su
protesta ante el Tribunal Administrativo de Toulouse para reclamar que no siga
adelante. Además, trasladarán su rechazo al presidente del Gobierno español,
Pedro Sánchez, el domingo, cuando visite los
lugares más simbólicos del exilio español en Francia: las tumbas de Machado en
Collioure y Azaña en Mountauban, a pocos kilómetros del campo de Septfonds.
“Es un insulto. Los miles de
españoles que pasaron por aquí necesitan que la memoria sea rehabilitada, no
pisoteada”, dice Marie Piqué, la vicepresidenta de la región de Occitania, de
origen español, sobre el proyecto ganadero. “Hay que respetar la memoria de
nuestros padres”, coincide José González, cuyo padre pasó por Septfonds y que
está al frente de los esfuerzos por frenar la ampliación como presidente del
comité de animación del Centro de Investigación e Interpretación de la Memoria
de la España Republicana (CIIMER), que agrupa a 48 asociaciones.
Presos republicanos en Septfons en 1939. MRDM (LIBROS DE LA CATARATA)
Además de la vía judicial, José
González lanzó el año pasado una petición online solicitando al
presidente francés, Emmanuel Macron, que interviniese para “impedir que se
cometa un crimen de lesa memoria” en Septfonds. Obtuvo más de 8.000 firmas.
Carmen Negrín, nieta del presidente del Gobierno de la República, Juan Negrín,
destaca que Septfonds es un lugar “que recuerda un episodio trágico que
Francia, muy cómodamente, está borrando, primero con la terminología,
eliminando la palabra concentración, y ahora físicamente”.
El Elíseo remitió la protesta a
la prefectura de Tarn-et-Garonne. Pero esta apoya por el momento el proyecto.
“Legalmente, todo es correcto”, dice el prefecto, Pierre Besnard. “No es un
ataque a la memoria porque ya existía una granja allí. El fondo del asunto no
es la ampliación, sino si se cierra toda la granja o no (…), pero antes de que
se solicitara la [nueva] ampliación, para nadie constituía un problema”.
El lugar es terreno agrícola
desde 1947, recuerda Régis Flores, dueño de la controvertida granja. Su familia
lleva criando cerdos en esas mismas tierras desde 1987. Y nadie dijo nada
entonces, agrega.
En 1993, su padre, Félicien
Flores, solicitó una primera ampliación para una explotación con un millar de
cerdos. Varias asociaciones protestaron, aunque su principal dificultad,
entonces como ahora, era la imposibilidad de clasificar los terrenos como un
“lugar de memoria” por falta de restos materiales. Algo que se explica, señala
por teléfono desde Valencia el historiador José Antonio Vidal Castaño, autor de
Exiliados republicanos
en Septfonds (Catarata, 2013), porque “no se
asentaba sobre un campo ya existente”, como sucedió en otros casos donde se
reacondicionaron campos de la Primera Guerra Mundial.
Aquella disputa inicial se cerró
cuando Flores padre ofreció una zona de sus terrenos para crear, en 1996, un
memorial para los presos que pasaron por el campo. Junto con el cercano
Cementerio de los Españoles, donde reposan 81 republicanos fallecidos en
Septfonds, el memorial fue declarado en 2011 lugar protegido como monumento
histórico. Aunque nació para encerrar a los desterrados españoles, tras el
estallido de la Segunda Guerra Mundial se usó también para confinar a soldados
polacos y a centenares de judíos antes de deportarlos a campos de exterminio
nazis.
El problema es que esa protección
no se extiende hasta los terrenos donde estaban los barracones de prisioneros.
Y ahora que la disputa se ha reabierto, vuelven las discusiones sobre si se
debe salvaguardar también ese espacio que hoy no es más que una verde
explanada. Es “muy complicado”, reconoce Vidal Castaño. El CIIMER considera que
podría haber aún algún cuerpo en los campos, según algunos testimonios. Algo
que la prefectura de Tarn-et-Garonne dice no haber podido constatar. También
Vidal Castaño lo pone en duda: “Sinceramente, creo que restos humanos no debe
haber. Los republicanos enfermos o graves eran trasladados a hospitales”.
A la espera del juicio,
intentarán implicar al Gobierno español, aprovechando la visita del presidente,
Pedro Sánchez. Porque es una cuestión de dignidad, afirma José González.
“¿Pondríamos 6.000 cerdos en Rivesaltes?”, pregunta en referencia al campo
reconvertido en 2015 en memorial por el Gobierno francés. “Aunque dure diez
años, seguiremos esta batalla”, promete.
Para el historiador Vidal
Castaño, “lo importante en la recuperación de la memoria es conocer la historia
de las personas que estuvieron allí”. Y añade: “Claro que me parece mal que
haya una granja de cerdos. Ahora, sería muy complicado decidir qué hacer con
ese lugar, como es complicado con todos, incluido el Valle de los Caídos”.
LETY, LA GRANJA QUE COMPRÓ EL
GOBIERNO CHECO
La decisión del Gobierno checo de
comprar y desmantelar una granja porcina instalada sobre el campo de
concentración de Lety, al sur de Praga, ha llenado de esperanza a los que se
oponen a la ampliación de la explotación porcina de Septfonds. A finales del
año pasado se desbloquearon los fondos para la demolición de las instalaciones
erigidas justo al lado donde los nazis internaron a 1.300 gitanos durante la
Segunda Guerra Mundial. El Ministerio de Cultura checo se ha comprometido a
realizar excavaciones arqueológicas para buscar sepulturas.
Los descendientes de los
republicanos españoles se aferran a este precedente para destacar que es viable
preservar la memoria histórica del campo francés sin dañar a la familia
ganadera. Porque la suya, subraya José González, “no es una lucha contra los
Flores”.
Aunque no es una alternativa aún
puesta sobre la mesa, la prefectura de Tarn-et-Garonne no cierra ninguna
puerta. Pero es escéptica. Lo de Septfonds “no tiene nada que ver con lo que ha
pasado en República Checa”, sostiene el prefecto Besnard.
Frente a la falta de pruebas de
que haya restos humanos en los terrenos de la granja de los Flores, en Lety
está documentada la muerte de al menos 317 prisioneros en el campo. Eso no
detiene a González. “La pequeña República Checa ha sacado 17 millones de euros”
para comprar la granja en Lety, recuerda.
El terreno de Septfonds está
valorado, agrega, en un millón. “No es nada para un Estado, y menos para lo que
representa. Que les den un millón de euros a los Flores y que metan los cerdos
en otro sitio”.
https://elpais.com/cultura/2019/02/22/actualidad/1550859726_776760.html
martes, 18 de diciembre de 2018
Documental Vidas Enterradas
Paterna
Leoncio Badía Navarro
Reconstruimos la vida y la muerte del enterrador de Paterna entre 1939 y 1945
Leoncio debía enterrarlas en las fosas comunes que poco a poco fueron llenando el suelo del cementerio, pero en la clandestinidad, poniendo en riesgo su propia vida, ayudó como pudo a las familias de los represaliados. Dejaba que lavasen sus cuerpos, les ponía en cajas de madera, colocaba pequeñas botellas de cristal con sus nombres junto a los cadáveres o les recortaba trozos de ropa y recogía los objetos que llevaban para entregárselos a las familias que vivían más alejadas y llegaban más tarde a pedir información sobre la fosa donde les había inhumado.
Leoncio abrió una puerta a la humanidad en medio de la barbarie y eso marcó su vida y la de todos aquellos que le encontraron en aquel cementerio para siempre. Murió hace años, pero su hija Maruja y muchas familias de represaliados nos ayudan ahora a reconstruir su historia.
http://cadenaser.com/programa/2018/12/16/a_vivir_que_son_dos_dias/1544944073_160128.html
El caso Leoncio Badia.
Leoncio BADIA Navarro, ejerció como enterrador en Paterna
en la posguerra, según cuenta su nieta Maruja Badía que frisa los 77 años. Tras
serle perdonada la vida por un “pez gordo del régimen franquista que antes
había estado con los rojos” (¿?). Por una parte le salvó la vida y por otra, lo condenó a “enterrar a los suyos”.
Había nacido en La Eliana, pero la familia se trasladó a Paterna
y allí estudió magisterio y fue carabinero durante la guerra enrolándose en las
filas de la CNT.
El relato de Maruja, dice que Leoncio intervino en la
toma o asalto al cuartel de Paterna (¿?), donde conoció al “general Fabra”.
(¿?) [Se trata, sin duda, de una tremenda confusión, pues el único Fabra que
hubo en aquella acción y en aquel cuartel, en 1936, era el sargento Carlos Fabra
Marín que tan solo llegó a “capitán, en la escala de milicias”, pues, pese a
sus méritos de guerra, era chusquero].
Leoncio sirvió al “general” como chofer, así como a otros personajes
importantes… (¿?)
Con el final de la guerra huyó a Barcelona donde fue
detenido y trasladado a Valencia para ser condenado pero se le conmutó la pena
para hacerlo enterrador en el cementerio de Paterna, con la previa autorización
y conformidad del alcalde franquista de esta población.
Todo esto me lo cuenta, de manera un tanto difusa (por
teléfono desde Madrid) Conchi Cejudo, periodista de la SER que trabaja, al
parecer, en un documental sobre desaparecidos (¿?). Esta historia les parece
interesante y la quieren contar (están reuniendo material y llamando a gente,
etc.) para emitirla por la cadena SER, en el programa “A vivir que son dos
días”. Ella trabaja con otro periodista, Daniel Sousa, quién —al enterarse de
que había un libro sobre Fabra y los sucesos de Paterna de 1936— escribió un
correo a mi editorial (Libros de la Catarata), para ponerse en contacto
conmigo. Tengo los correos que me envió Catarata, y su respuesta así como el
que envié al periodista. Fueron muy escuetos. Les di mi teléfono por si querían
ponerse en contacto directo.
Por mi parte, tras advertirle a Cejudo (después de oír su
relato) sobre los probables errores de
la memoria, a través de los testimonios orales, le dije que:
- Que, desconocía el asunto Badia en concreto; que, desde
mi punto de vista entre el sargento Fabra y Leoncio Badia no había existido
conexión alguna (o al menos no había documento probatorio alguno en ese
sentido) y que en mi libro encontrarían detalles y avatares para documentar la
época y sobre todo la toma del cuartel de Ingenieros: nombres, datos, etc.
- Que la historia del enterrador y su labor humanitaria
era, en efecto, muy interesante y merecía ser contada y que era una forma muy
digna de recuperar aquellas memorias.
Octubre, 2018
4 de
octubre de 2018
Hola Daniel,
Soy José Antonio VIDAL CASTAÑO, autor del libro El sargento
Fabra. Historia y mito de un militar republicano que publiqué con
Libros de la Catarata en 2012.
Mercedes, la editora, me ha enviado un mensaje por el que he sabido
que querías ponerte en contacto conmigo.
Te adjunto mis teléfonos: …
Un abrazo,
José Antonio Vidal
(Mercedes
Rivas)
Gracias Mercedes.
Recibido
Voy a contestar a Daniel
Sousa.
Un fuerte abrazo y
recuerdos para tu hija míos y de Pilar.
José A.
El 4 oct 2018, a las
17:37, Mercedes Rivas, escribió:
AUTOR JOSE ANTONIO VIDAL
el sargento fabra
Me puedes avisar si
hacéis algo con él?????
MERCÈ RIVAS
De: infocatarata [mailto:info@catarata.org]
Enviado el: jueves, 4 de octubre de 2018 17:05
Para: merce
Asunto: RV: Contacto José Antonio Vidas Castaño
Enviado el: jueves, 4 de octubre de 2018 17:05
Para: merce
Asunto: RV: Contacto José Antonio Vidas Castaño
De: Daniel Sousa Rodríguez
Enviado el: jueves, 04 de octubre de 2018 17:04
Para: info@catarata.org
Asunto: Contacto José Antonio Vidas Castaño
Enviado el: jueves, 04 de octubre de 2018 17:04
Para: info@catarata.org
Asunto: Contacto José Antonio Vidas Castaño
Buenas tardes,
Mercedes. Soy Daniel Sousa, periodista del programa A Vivir que son dos días de
la Cadena SER. Como te comentaba estoy tratando de localizar a José Antonio
Vidas Castaño que ha publicado con vosotro el libro "El sargento Fabra:
historia y mito de un militar republicano" en 2012.
Te agradecería mucho
si me pudieras proporcionar su contacto.
¡Muchas gracias y un
saludo!
--
Daniel Sousa
Notas:
-Vicente Gabarda fue quién les informó de la existencia
de mi libro, que, sin duda, no habían consultado cuando Cejudo habló conmigo.
Puede que lo hicieran después dada la cumplida referencia a Fabra y al asalto
al cuartel, que hay en la grabación.
-Parece evidente, después de haber visto el documental,
que en él, además de una impecable locución se percibe una cuidada
investigación, así como una selección y depuración de los testimonios orales, lo
que me hace suponer, al menos, que hicieron caso de mis advertencias,
eliminando lo que no tenía prueba documental alguna. Ya me doy por satisfecho.
16-XII-2018.
domingo, 11 de noviembre de 2018
Aprender del siglo XX
¿Aprender del siglo XX?
Timothy
Snyder es uno de los mejores historiadores actuales. Catedrático en la
Universidad de Yale y miembro permanente del Instituto de Ciencias Humanas de
Viena, es autor entre otros títulos de Tierras de sangre y Europa
entre Hitler y Stalin. Estando Tony Judt gravemente enfermo le ayudó a
concluir su Pensar en el siglo XX.
Sobre
la tiranía, editada en 2017 por Galaxia
Gutenberg es un libro breve que viene en buena medida a complementar y
reincidir en la importancia que tiene para los actuales protagonistas del siglo
XXI no echar en el olvido las enseñanzas del siglo anterior, no en balde lleva
como sugerente subtítulo el de, Veinte lecciones que aprender del siglo XX.
Sobre
la tiranía no es el resumen de ningún largo y pormenorizado estudio sobre
el pasado siglo, ni el abordaje rápido, aunque si urgente, de algún aspecto o
proceso concreto sobre el mismo, sino un conjunto de textos pensados para
servir a modo de libro de instrucciones para mantener una oposición razonada,
una defensa de la autonomía personal y el ejercicio de la crítica a los
regímenes totalitarios -tiránicos, por supuesto- de diversa condición. Puede
incluso leerse como un prontuario -¿será esta la palabra más adecuada?-, de
recursos o una panoplia de reflexiones para lectores interesados en las
enseñanzas que se desprenden de los hechos y circunstancias del siglo XX.
Encontramos en el sumario capítulos que exigen del lector toda atención y predisposición a confrontar lo leído con sus propias reflexiones y comportamientos prácticos. Cuestiones tales como: no obedecer por anticipado, asumir responsabilidad individual por el “aspecto” del mundo, recordar la ética profesional; desconfiar del partido único y de las fuerzas paramilitares; saber desmarcarse de otros; hacer buen uso de nuestra lengua (la de cada cual), entiendo; investigar, ser reflexivo, mirar a los ojos y hablar de cosas cotidianas, practicar actividades corporales, apoyar las buenas causas; como entender el patriotismo, el aprender de otros países, el creer en la verdad, etcétera.
Parece
una lista muy larga a tener en cuenta para orientarse con tino por el complejo
mundo en el que vivimos, en buena medida, a la
deriva de los problemas que asolaron el siglo XX o cohabitaron con él. Pese
a la diversidad de aspectos y a las advertencias y recomendaciones dadas por el
historiador, quién abunda en la idea de defender, por encima de todo, la
autonomía personal y la necesidad de la vida privada, frente a los diversos
poderes existentes, es decir como contestación y rechazo a la tiranía. Un
ejemplo de todo ello lo encontramos en el capítulo catorce titulado: “consolida
una vida privada” en el que el autor dice:
“Somos
libres únicamente en la medida que ejercemos control sobre lo que la gente sabe
de nosotros y de las circunstancias en las que llega a saberlo. (….) El
totalitarismo elimina la diferencia entre lo privado y lo público no solo para
restar libertad a los individuos, sino también para alejar a toda la sociedad
de la política normal y arrastrarla hacia las políticas de la conspiración. (…)
Podemos intentar resolver ese problema individualmente, blindando nuestros
ordenadores; también podemos intentar resolverlo colectivamente, apoyando, por
ejemplo, a las organizaciones que se ocupan de los derechos humanos”.
Snyder
defiende con denuedo la utilización clara, lógica y racional del lenguaje
frente a la proliferación de eufemismos y falsos conceptos propagados sin más
justificación que crear espectáculo y obtener beneficios económicos
-generalmente de forma ilegal- para acrecentar el poder de las grandes empresas
privadas que ejercen un exhaustivo control social e individual a través de
ciertos medios de comunicación, supuestos canales informativos, redes sociales
y otras formas de expresión relacionadas con Internet. Dice textualmente:
“Haz un esfuerzo por distanciarte de internet. Lee libros”. Para razonar y argumentar estas cuestiones se apoya en autores como Victor Klemperer, Ray Bradbury, Georges Orwell, Milan Kundera, Dostoyevski, Philip Roth, Danilo Kis o J.K. Rowling, amen de los Tony Judt o Hanna Arendt. Ya de entrada Snyder marca el terreno con un prólogo sobre la historia y la tiranía que comienza diciendo: “La historia no se repite, pero si alecciona.” Uno puede disentir de la afirmación inicial pero no de seguir leyendo.
La fragilidad de la idea de Europa como proyecto común es
una de las herencias a superar, así como el conformismo y la pasividad que
permitieron las grandes tragedias del siglo XX. “… sin los conformistas las
grandes atrocidades hubieran sido imposibles.”
La crítica de Snyder a los males generados por el fascismo y el
comunismo —como salidas a un mundo cada día más globalizado— es implacable, así
como la desconfianza por las respuestas basadas en mitos y sentimientos que
aparcan la razón y alejan el compromiso con las causas que buscan la verdad y
defienden los derechos humanos.
El ascenso de
Donald Trump y Vladimir Putin y demás populismos y populistas nacionales en
estos “tiempos dislocados” concluye Snyder en su epílogo acerca de la historia
y la libertad, hace necesaria la preocupación de la últimas generaciones por conocer
el legado del siglo XX: “Para hacer historia, los jóvenes, tendrán que saber
algo de ella”. Son sus palabras.
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jueves, 14 de junio de 2018
Humanidad e inhumanidad
Humanidad e inhumanidad. La microhistoria de José A. Vidal Castaño.
De José Antonio Vidal Castaño no había leído ningún libro hasta ahora mismo. Nadie es perfecto. Por eso, yo procuro mejorar mis conocimientos. No quiero que se me reproche ignorancia culpable. No quiero que se me pasen libros relevantes que merecen ser leídos. Y sería lamentable, sin duda, perderse el volumen de Vidal Castaño.
En las páginas de su libro hay investigación, estudio erudito del pasado, y hay relato, detalle de penalidades, examen de la conciencia histórica, evaluación de la vida y la muerte. Duele esa reconstrucción: lo que realiza José Antonio Vidal Castaño se asemeja al proceso que un juez riguroso haría con un episodio lamentable, con el espanto que produce saber que hubo compatriotas que fueron tratados de manera infrahumana.
‘Exiliados republicanos en Septfonds (1939)’ (Los libros de la Catarata, 2013) es un libro tristísimo y a la vez reparador. Se nos precisa lo que se hizo con los exiliados españoles que cruzaron la frontera en 1939; se nos cuenta qué pasó con aquellas gentes que fueron a parar a campos de internamiento franceses. Concretamente al que estaba en Septfonds. Allí fueron tratados de manera ambivalente. La Francia receptora temía una avalancha de españoles perseguidos, huidos. Muchos franceses acogían con humanidad a los derrotados.
En las páginas escritas por Vidal Castaño notamos la intemperie, el frío, el barro, la humedad, las enfermedades pulmonares, el hambre. Es la penuria extrema y es el dolor, el miedo. Francia pronto caerá tras la invasión nazi y ese hecho, la guerra europea que se extiende, agrava, agiganta la amenaza. En este libro de fino análisis y escritura suelta averiguamos historias particulares, casos propios de la microhistoria: no ejemplos, sino individuos con identidad propia que tienen habilidades y de debilidades.
El observador trata con mucho mimo y respeto el objeto de estudio, se vale de testimonios de supervivientes, de fuentes históricas varias… hasta dar con una caja de madera que contiene documentos personales de uno de los protagonistas: sus memorias, sus poemas, su cartas, etcétera. La historia se hace con documentos, sí, pero se hace sobre todo gracias a la mirada crítica del historiador, esa aguda observación de lo que parece normal y cotidiano. Hay que tener los ojos bien abiertos y hay que saber dar sentido a lo que en principio parece no tenerlo.
Las víctimas, los supervivientes, los descendientes estarán contentos con este libro. No es una exhumación, no es el simple traslados de huesos. Es una obra de reivindicación humana realizada con sobriedad, sin revanchismos. Quizá a Vidal Castaño le podría haber sido útil leer un libro sencillamente conmovedor y práctico que le recomiendo. Me refiero a ‘Humanidad e inhumanidad. Una historia moral del siglo XX’ (2001), de Jonathan Glover. Porque la historia de Vidal Castaño es una historia moral de 1939.
Justo Serna es Catedrático
de Historia Contemporánea en la Universidad de Valencia, tiene distintas
publicaciones. Se ha especializado en Historia Cultural e
Historiografía. Creó el blog Los archivos de Justo Serna en 2005.
jueves, 12 de enero de 2017
martes, 29 de noviembre de 2016
DEBATE EN CANAL SUR TELEVISIÓN
http://www.canalsur.es/television/programas/la-memoria/detalle/221156.html?video=1112004%2C1111984&sec
Este enlace nos conduce a MI INTERVENCIÓN en el programa "La partida", dentro del espacio semanal "La memoria", que se emitió en directo el sábado 5 de noviembre de 2016.
La memoria
Andalucía TelevisiónSábado, 22:35 horas
La Memoria es un programa semanal que
consiste en la emisión de un documental y una tertulia en torno a la
Memoria Histórica. Se trata de debatir sobre un periodo de la historia
de España desde los acontecimientos previos a la proclamación de la
Segunda República, el catorce de abril de 1931, hasta el golpe militar
del 18 de julio, la guerra civil y la represión,
Pero también los cuarenta años de franquismo y la transición, con especial atención a lo sucedido en Andalucía.
Pero también los cuarenta años de franquismo y la transición, con especial atención a lo sucedido en Andalucía.
jueves, 17 de marzo de 2016
La España del maquis (1936-1965),
https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/jose-antonio-vidal-castano-espana-maquis-1936-1965/20160127124023124783.html
ARTÍCULO-RESEÑA DE MERCEDES YUSTA (UNIVERSITÉ PARIS-8)
EUROPA Y LA CRISIS DE LOS "REFUGIADOS"
Foto tomada del diario Levante
Los ojos de Hipatia mar 16th, 2016
Por José Antonio Vidal Castaño. Doctor en Historia y escritor. Autor de Exiliados republicanos en Septfonds (1939) (Catarata, 2013)
Ante la “avalancha” de centenares de miles de personas que huyen con lo puesto de la guerra que asola Siria y buscan refugio en la Unión Europea, nos hemos visto inundados de millares de imágenes que hablan por si solas, que trasmiten insolidaridad, violencia represiva e inhumanidad. Campos cubiertos de tiendas de campaña, llenos de barro, encharcados y en muchos casos cercados por alambres de púas; caras que reflejan rabia, impotencia, miseria y dolor. Miles de seres humanos que soportan la indigencia y la violencia al carecer de otra alternativa.
Y es que, en muy pocos meses la supuestamente civilizada Europa del euro, ha cancelado las puertas de la tolerancia y de la acogida, cediendo ante el empuje xenófobo de los que reclaman, a voz en grito y lo que es peor, a golpe de voto democrático, detener la oleada migratoria tras la frontera de los Balcanes, descargando sobre Grecia y Turquía (con acuerdos monetarios o sin ellos) todo el peso del drama. Los primeros en mostrar su hostilidad fueron los gobiernos húngaro y austriaco; los recientes resultados electorales en algunos landers alemanes lo confirman. La extrema derecha arrincona a socialdemócratas y conservadores contra pronóstico y tan solo los verdes se mantienen, ¿Qué está pasando?
A las primeras noticias que intentaban dar una visión general del problema apoyándose en versiones particulares, en entrevistas a los angloparlantes que buscaban llegar a Alemania, le ha sucedido una literatura periodística que ha acuñado el término “refugiados” para todos aquellos que huyen de la guerra y que han emprendido el duro camino del exilio para ponerse a salvo.
En contra de lo establecido, sostengo que se trata de un éxodo migratorio debido a causas no económicas. Por lo tanto lo que tenemos son exiliados y no emigrantes económicos que han escogido mejorar sus salarios a cambio de vender su fuerza de trabajo. Estos huidos de la muerte, de la guerra y sus secuelas, no han tenido oportunidad de escoger. Son exiliados desposeídos de los derechos que asisten a los que gozan del estatuto de refugiados, por lo que merecen con creces toda la ayuda humanitaria que seamos capaces de dar. ¿A que viene pues hablar de “refugiados” cuando no han sido legalmente acogidos?
La obsesión por establecerse en Alemania parece haberse diluido ante las drásticas medidas de las autoridades germanas -tras un equívoco ramalazo de solidaridad oficial- que parecía apartarse de la extremada brutalidad exhibida por los gobernantes de Hungría o Serbia. Se habló de establecer períodos de acogida para “inmigrantes ilegales” no superiores a tres años, pero lo que se va consolidando son los campamentos; míseros poblados sin las mínimas condiciones higiénicas y sanitarias que, inevitablemente, devienen campos de concentración a la usanza de los años 30 y 40 del siglo pasado, incluso tienen ahora peor pinta, por ejemplo, de los que habitaron los republicanos españoles a partir de 1938 y 1939, en varias regiones de Francia.
El lenguaje de las televisiones ante estas situaciones ha tendido a mostrar el drama que se desarrolla ante las cámaras, enfatizando lo “espectacular”, incentivando el morbo para elevar la audiencia: “no se pierdan el telediario de la noche donde asistirán a escenas impactantes” -se ha llegado a decir- e incluso haciéndose eco de fuentes de dudosa procedencia, se ha alertado de la presencia de yihadistas entre los huidos. Cabe recordar que en todas las emigraciones masivas que en el mundo han sido, se ocultan -entre los que se exilian- logreros, pícaros y delincuentes de toda laya que suelen aprovechar la confusión en su provecho. Generalizar la sospecha promueve rechazo social e influye negativamente sobre el deber social y ético de la acogida . Claro que lo del cardenal arzobispo Cañizares fue aún peor, con su xenófobo comentario acerca de la limpieza del trigo y los “refugiados”. ¿No se acordó el alto prelado del dicho sobre el trigo y los genitales?
La intensidad informativa desplegada ante el éxodo sirio, ha convertido este drama político y humano en la noticia por excelencia, dejando en segundo plano el flujo constante de la emigración africana que huye de hambrunas y otras guerras, un drama que nos afecta a los europeos sudoccidentales de manera particular y cotidiana. Este es uno de los muchos efectos colaterales de la tiranía informativa que ya es moneda corriente en las sociedades modernas.
No parecen existir entre los dirigentes de la UE una decidida voluntad política para establecer consensos que favorezcan la solidaridad. Se discuten cuotas de reparto sin acuerdos definitivos, y lo que fue tratado como espectáculo, se traduce en burocracia y malos modos. Lo que hay es miedo e inoperancia, fuegos de artificio y florilegios parlamentarios para ocultar la sordidez de un ambiente tenso.
Ante prácticas políticas de esta índole parece necesario señalar el uso abusivo de la palabra refugiado (casi siempre en plural) hasta imponerla en el lenguaje coloquial. Hoy hablamos todos (desde el ciudadano teledirigido de a pie, a los más sesudos redactores de prensa escrita, digital o no) en esos términos. ¿Por qué resulta tan frecuente el uso de esta ficticia expresión? El origen de la confusión parece estar en la existencia de abundante documentación legal impulsada por la ONU para protección de los desplazados y los sin techo tras la Segunda Guerra Mundial, reconocidos como refugiados políticos; situación que no mejoró durante la guerra fría. Sin entrar en reyertas semánticas, nos limitaremos a subrayar el uso inadecuado de esta palabra y dejar sentado que se hace en evitación del uso de palabras que suenan peor como: exilio, destierro, concentración y sus plurales, etc.
La Convención de Ginebra, relativa al “Estatuto de los refugiados”, fue considerada como la Carta Magna de estos derechos. Está Convención, aprobada el 26 de junio de 1951 por la Asamblea General de la ONU, tenía limitaciones temporales. El 31 de enero de 1967 se añadió un nuevo Protocolo, pero en 1992, esta legislación, estando vigente, no goza ya, en la práctica, de la autoridad suficiente para imponerse en el actual desconcierto de los estados europeos…
Es inevitable el siniestro recuerdo de los campos de concentración nazis, fueran de trabajo o exterminio; de la barbarie de los gulag en la antigua Unión Soviética o el recuerdo de los campos de “internamiento” de la Francia de Vichy que acogieron a los exiliados republicanos españoles. ¿Son estos infamantes recuerdos los que hacen proliferar ciertos eufemismos?
Se ha comparado, por ejemplo, la situación de los actuales exiliados sirios con los españoles que protagonizaron el éxodo de cerca de medio millón de personas en 1939. En efecto entre aquella situación (de la que hace ya 75 años) y la actual hay diferencias pero también elementos comunes, a saber: la existencia de una larga y despiadada guerra civil que involucra a potencias extranjeras y el carácter masivo del éxodo que en el caso de los exiliados sirios es todavía mayor que el de los españoles, involucrando a cerca de la mitad de los habitantes de su país de origen. Tras agotadoras jornadas y después de soportar el rechazo de los países más cercanos, algunos centenares ha logrado llegar a diversos lugares de Europa pero la mayoría, agotados sus recursos económicos, esperan agónicamente a que Europa les abra las puertas… Es noticia permanente la sangrante ruta de las islas griegas que revive el problema de las mafias y la bien conocida tragedia de las pateras… Una vida, la de estos exiliados, que nunca será ya como la que conocieron ni se parecerá al supuesto paraíso alemán o escandinavo con el que soñaron.
Lo cierto es que, pese a las buenas intenciones como las que expresó hace meses la comisaria Emma Bonino, los desacuerdos prevalecen como el ocurrido en la propia Alemania entre el gobierno de Merkel y su exsocio, el socialcristiano bávaro Seehofer. El notable avance de la ultraderecha ensombrece más el panorama; en Austria, por ejemplo, pasó en poco tiempo, a sumar en Viena más del 30 por ciento de los votos en litigio.
Ante la crisis abierta por el tema de “los refugiados” parece interesante recordar lo que advertía el historiador británico Tony Judt (ferviente europeísta desengañado) en su ensayo sobre la Unión Europea titulado ¿Una gran ilusión? (Taurus 2013): “… una unión más estrecha de las naciones de Europa es imposible en la práctica, y por tanto tal vez sea imprudente prometerla”.
https://losojosdehipatia.com.es/socialpolitica/europa-y-la-crisis-de-los-refugiados/
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