La ilustración de fondo

La ilustración de fondo
La Plaça de la Creu en Benimàmet es uno de los espacios más entrañables de este lugar cercano a Valencia. El artista valenciano Paco Roca ilustra, dibuja, recrea, en esta bella postal, ese espacio a "la antigua".
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martes, 24 de diciembre de 2019

Desnazificación, colaboración...

Desnazificacion y silencio culpable.
La desfranquizacion sigue pendiente.

Esta es mi reseña publicada el día 14 de diciembre de 2019 en POSDATA, el cultural del diario Levante, sobre el ensayo Los Amnésicos de la periodista Geraldine Schwarz.


sábado, 23 de noviembre de 2019

El orden del día

La lección de economía literaria de Vuíllard

Pocas veces he leído una novela tan a gusto como lo he hecho con EL ORDEN DEL DIA. 

Vuíllard, nacido en Lyón en 1968, el mismo año de los famosos acontecimientos del mayo francés que conmovieron a medio mundo, no solo nos engatusa con este relato preñado de contenido histórico, sino que nos lleva con sencillez y elegancia a donde quiere llegar.

Y quiere hacernos recordar el enorme peso y responsabilidad que tuvo el silencio culpable de las cancillerías europeas, las de grandes potencias como el Reino Unido y Francia ante la amenaza que representaba para las democracias y para las libertades individuales, los planes de Adolf Hitler y del nacionalsocialismo alemán. 

Belicosos y criminales planes que contaron con la aquiescencia o el silencio de los más importantes empresarios industriales alemanes del momento, Opel, Kupp, Siemens, Bayer, Telefunken, Agfa, IG Farben y un etcétera que apenas vacilaron en apoyar a un dictador y a un régimen totalitario con tal de incrementar sus arcas y poderes hasta límites vergonzantes.

Un libro muy bien escrito, tanto que, antes de terminarlo estás pensando en releerlo. Y todo comienza en febrero de 1933. Aquellos tumultuosos años 30 del pasado siglo…


sábado, 16 de noviembre de 2019

80 AÑOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


He reunido las dos partes de mi artículo 80 AÑOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL publicado el día 5 de octubre de 2019 en el cultural POSDATA de diario Levante. Espero que os pueda interesar. 

Para leer bien el texto basta con hacer clic en cada una de las páginas.

MIENTRAS DURE LA GUERRA (2)

La clave: Unamuno (y II) aunque tal vez siga…

Nos quedamos en que la película de Amenábar joven y brillante cineasta cuando no peca de pretencioso, trasciende, lo que he llamado INCIDENTE SALAMANCA. Y ello pese a sus propias declaraciones del “momentazo” inspirador protagonizado por doña Carmen Polo de Franco en su salida junto a don Miguel del Paraninfo salmantino aquel 12 de octubre de 1936. 

En efecto sobre aquel incidente hay, que yo conozca, hasta cinco versiones distintas con contenidos muy similares y frases discrepantes unas de otras. Aquello de “Venceréis pero no convenceréis” seguramente no se dijo nunca aunque parece que sí don Miguel trató de explicar que “vencer no es convencer”, que “sobraba fuerza bruta” y faltaban razones… etc. Para curiosos existe la nota original donde el filósofo y escritor plasmó sus ideas para su improvisado discurso, que se conservan en la Casa Museo Unamuno de la Universidad salmantina… 

Una de las versiones más completas que he leído es la del politólogo Alberto Reig Tapia en su, “Memoria de la Guerra Civil. Los mitos de la tribu” (Alianza, 1999, capítulo 7) donde hay detalles interesantes como la influencia que tuvo lo que dijo José María Peman, defensor a ultranza de los sublevados en el ánimo de don Miguel para decidirse a hablar. La referencia del novelista a José Rizal el héroe de los filipinos en su guerra de independencia contra España… etc. 

También el perfil trazado por Amenábar en torno a la siniestra figura de Millán Astray está sobrado de conocimiento del personaje, ha bebido seguramente de la fuente que proporciona la corta biografía que le dedica al “caballero mutilado” Paul Preston en “Las tres Españas del 36” (Circulo de Lectores, 1998). También, el director ha trabajado el personaje de Franco… que, tal vez, queda un tanto favorecido, por ser un sujeto sin perfiles definidos excepto los de su ambición de poder, de acaparar todo el poder, disimulando al máximo esta tendencia…

Es decir Amenábar ha investigado y trabajado a sus personajes a fondo; merece consideración en esto y en el planteamiento de una película que es honesta y emociona por momentos. Ha reunido seguramente tanta información que ha tratado de colocarla casi toda en los 107 minutos de duración del filme. Detalles, cosas fuera de lugar, sobreactuaciones, decorados o movimientos a veces que nos recuerdan dibujos inanimados… No se… 

La clave, y ahí ha acertado de pleno es el de la figura poliédrica, contradictoria, ambigua y profunda al tiempo de don Miguel de Unamuno y Jugo. Karra Elejalde se transforma y deja de ser él para devenir en Unamuno, un intelectual casi puro de transición entre lo mejor del siglo XIX y lo peor del XX. Furibundo antimonárquico desterrado, periodista entonces agresivo y militante de unas ideas que no de unos programas; hacedor, quiérase o no, del espíritu que impulsó la futura Segunda República que se plasmó en 1931… Pero esa República no era la soñada ni vivida por Unamuno que la criticó hasta ser expulsado como rector de Salamanca. Se adhirió, tragando sapos y culebras -veía desaparecer a sus mejores amigos- a esa “nueva España” a esa que a ÉL acabaría por helarle el corazón en expresión machadiana. 

Y por toda esa peripecia Amenábar nos conduce bien y sin excesivas trampas. Veré la película más de una vez y les aconsejo que lo hagan sin prejuicios…


MIENTRAS DURE LA GUERRA (1)

Cine e Historia. Más allá del incidente Salamanca (1)

En mi opinión, reducir las conspicuas pero discutibles intenciones y la polémica suscitada por MIENTRAS DURE LA GUERRA, el reciente filme de Alejandro Amenábar, al INCIDENTE SALAMANCA ocurrido en el Paraninfo de la Universidad salmantina y protagonizados por el sabio don Miguel de Unamuno y el general Millán Astray, “el novio de la muerte” el 12 de octubre de 1936 (“Fiesta de la Raza”) siendo sin duda una motivación fílmica más que suficiente, resulta tras ver la película, extremadamente insuficiente.

Amenábar, no obstante, en una de sus primeras entrevistas en la extensa e intensa campaña de promoción de su película, reconoció en la Sexta el impacto emocional (“momentazo”, dijo) que le produjo ver a Carmen Polo, esposa del general Franco (nominado ya como Generalísimo de los ejércitos sublevados contra el gobierno legítimo de la Segunda República española) tender su mano a don Miguel entre la lluvia de insultos y amenazas de muerte que sucedió a su corta intervención -no solicitada- en el Paraninfo universitario.

El lenguaje del cine, al menos el de los cineastas que aspiran a crear algo más que espectáculo (considero a Amenábar en este ámbito) suele ser distinto de los lenguajes utilizados por el resto de las bellas artes, aunque compartan “oficios artísticos”, beban en las mismas fuentes, se influyan mutuamente o, una de ellas reconozca su explicita dependencia de otra. El lenguaje del cine dispone de sus propias reglas y trucos, amén del toque personal (no siempre presente) de quién dirige el tinglado que funciona ante y detrás de las cámaras.

El cine es, por su propia naturaleza visual y por el predominio de la imagen, más pasional, emotivo y por ende, menos “racional” que pongamos por caso el teatro o la narrativa literarias. Estos últimos se basan en la palabra oral y/o escrita… Toda comparación pues de una producción cinematográfica con otras artísticas resulta sencillamente odiosa y más si se pretende comparar una película con un suceso o acontecimiento históricos… Y más si, como en este caso, se trata de uno de los mitos de la memoria de la Guerra Civil en sus más recónditos y ambivalentes inicios.

Sabido es que apenas existen certezas sobre el INCIDENTE SALAMANCA. No hubieron cámaras ni grabadoras que registrasen lo que se dijo o no se dijo en aquel recinto académico semi-ocupado por falangistas y soldados. Tras el mismo hubo, eso si, una reconstrucción, siempre parcial y bajo la censura de su época, de lo sucedido por la prensa, más, toda la sempiterna rumorología suscitada por los testimonios de los asistentes. Más adelante las versiones más “completas” y cuidadas dadas por cronistas de la época también sometidos a censura y el silencio oficial sobre el corto discurso de Unamuno. Tan solo, por contraste, y de la que nos enteramos varios años más tarde, la interpretación dada por el autor británico Hug Thomas, de claro sesgo pro republicano, en su conocida “Historia de la Guerra Civil Española” que se adentró en el mito para componer un relato con tintes legendarios del que todos hemos bebido…

Y aquí me quedo de momento…



sábado, 23 de febrero de 2019

SEPTFONDS, de nuevo





La polémica generada en Francia en torno a la pretendida instalación de una granja de cerdos ocupando los terrenos o, parte de ellos, de lo que fue el campo de concentración de SEPTFONDS, para los prisioneros republicanos españoles internados allí, es el objetivo del reportaje que podéis leer más abajo.  

Sobre este campo que acogió a decenas de miles de españoles escribí y publiqué en 2006 un primer trabajo que, amplié más tarde en mi libro EXILIADOS REPUBLICANOS EN SEPTFONDS (1939), [Catarata, 2013 con prólogo de Nicolás Sánchez-Albornoz].
Septfonds fue un campo de concentración como demuestro en la publicación. El gobierno francés de la época lo consideró eufemísticamente de “internamiento”.

Parece obvio que sería contravenir la digna recuperación de la memoria histórica llevar adelante la instalación porcina que se pretende. Es momento de recordar que en ese campo estuvieron confinados, resistentes como el “Comandat Robert” que liberó poblaciones francesas del dominio nazi, Mariano Constante, Juan Marín…, o los pintores: Salvador Soria, Josep Pontí y Buenaventura Trepat, así como el joven valenciano Salvador Broseta componente de los batallones de choque que lucharon hasta la extenuación en la Guerra Civil española, que enfermo de gravedad volvió para morir en su tierra.





Arriba, portada del libro. A la derecha cuadro "La confección del sombrero de paja" del pintor valenciano Salvador Soria en el interior de la Alcaldía de Septfonds.





Cerdos en el campo de los presos
Francia autoriza ampliar una granja en el recinto de concentración donde confinaron a 29.000 españoles exiliados
Sus descendientes presentan una demanda ante los tribunales
Terrenos que ocupó el campo de concentración de Septfonds, en Francia, con la explotación porcina al fondo. TONI FERRAGUT





De la crudeza que se vivió hace 80 años en Septfonds (Francia) queda un cementerio y un memorial que recuerda que por ese campo de concentración pasaron 29.000 republicanos españoles que habían perdido la guerra. Por lo demás, es un terreno tomado por los cerdos desde hace tres décadas, cuando se autorizó la instalación de una granja sin que entonces encontrase oposición alguna. Nada que ver con el rechazo que ha suscitado ahora el proyecto para ampliar las instalaciones de cría porcina entre las asociaciones de descendientes de los exiliados, que han llevado su protesta ante el Tribunal Administrativo de Toulouse para reclamar que no siga adelante. Además, trasladarán su rechazo al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el domingo, cuando visite los lugares más simbólicos del exilio español en Francia: las tumbas de Machado en Collioure y Azaña en Mountauban, a pocos kilómetros del campo de Septfonds.

“Es un insulto. Los miles de españoles que pasaron por aquí necesitan que la memoria sea rehabilitada, no pisoteada”, dice Marie Piqué, la vicepresidenta de la región de Occitania, de origen español, sobre el proyecto ganadero. “Hay que respetar la memoria de nuestros padres”, coincide José González, cuyo padre pasó por Septfonds y que está al frente de los esfuerzos por frenar la ampliación como presidente del comité de animación del Centro de Investigación e Interpretación de la Memoria de la España Republicana (CIIMER), que agrupa a 48 asociaciones.


 

Presos republicanos en Septfons en 1939. MRDM (LIBROS DE LA CATARATA)










Además de la vía judicial, José González lanzó el año pasado una petición online solicitando al presidente francés, Emmanuel Macron, que interviniese para “impedir que se cometa un crimen de lesa memoria” en Septfonds. Obtuvo más de 8.000 firmas. Carmen Negrín, nieta del presidente del Gobierno de la República, Juan Negrín, destaca que Septfonds es un lugar “que recuerda un episodio trágico que Francia, muy cómodamente, está borrando, primero con la terminología, eliminando la palabra concentración, y ahora físicamente”.

El Elíseo remitió la protesta a la prefectura de Tarn-et-Garonne. Pero esta apoya por el momento el proyecto. “Legalmente, todo es correcto”, dice el prefecto, Pierre Besnard. “No es un ataque a la memoria porque ya existía una granja allí. El fondo del asunto no es la ampliación, sino si se cierra toda la granja o no (…), pero antes de que se solicitara la [nueva] ampliación, para nadie constituía un problema”.

El lugar es terreno agrícola desde 1947, recuerda Régis Flores, dueño de la controvertida granja. Su familia lleva criando cerdos en esas mismas tierras desde 1987. Y nadie dijo nada entonces, agrega.

En 1993, su padre, Félicien Flores, solicitó una primera ampliación para una explotación con un millar de cerdos. Varias asociaciones protestaron, aunque su principal dificultad, entonces como ahora, era la imposibilidad de clasificar los terrenos como un “lugar de memoria” por falta de restos materiales. Algo que se explica, señala por teléfono desde Valencia el historiador José Antonio Vidal Castaño, autor de Exiliados republicanos en Septfonds (Catarata, 2013), porque “no se asentaba sobre un campo ya existente”, como sucedió en otros casos donde se reacondicionaron campos de la Primera Guerra Mundial.

Aquella disputa inicial se cerró cuando Flores padre ofreció una zona de sus terrenos para crear, en 1996, un memorial para los presos que pasaron por el campo. Junto con el cercano Cementerio de los Españoles, donde reposan 81 republicanos fallecidos en Septfonds, el memorial fue declarado en 2011 lugar protegido como monumento histórico. Aunque nació para encerrar a los desterrados españoles, tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial se usó también para confinar a soldados polacos y a centenares de judíos antes de deportarlos a campos de exterminio nazis.

El problema es que esa protección no se extiende hasta los terrenos donde estaban los barracones de prisioneros. Y ahora que la disputa se ha reabierto, vuelven las discusiones sobre si se debe salvaguardar también ese espacio que hoy no es más que una verde explanada. Es “muy complicado”, reconoce Vidal Castaño. El CIIMER considera que podría haber aún algún cuerpo en los campos, según algunos testimonios. Algo que la prefectura de Tarn-et-Garonne dice no haber podido constatar. También Vidal Castaño lo pone en duda: “Sinceramente, creo que restos humanos no debe haber. Los republicanos enfermos o graves eran trasladados a hospitales”.

A la espera del juicio, intentarán implicar al Gobierno español, aprovechando la visita del presidente, Pedro Sánchez. Porque es una cuestión de dignidad, afirma José González. “¿Pondríamos 6.000 cerdos en Rivesaltes?”, pregunta en referencia al campo reconvertido en 2015 en memorial por el Gobierno francés. “Aunque dure diez años, seguiremos esta batalla”, promete.

Para el historiador Vidal Castaño, “lo importante en la recuperación de la memoria es conocer la historia de las personas que estuvieron allí”. Y añade: “Claro que me parece mal que haya una granja de cerdos. Ahora, sería muy complicado decidir qué hacer con ese lugar, como es complicado con todos, incluido el Valle de los Caídos”.

LETY, LA GRANJA QUE COMPRÓ EL GOBIERNO CHECO

La decisión del Gobierno checo de comprar y desmantelar una granja porcina instalada sobre el campo de concentración de Lety, al sur de Praga, ha llenado de esperanza a los que se oponen a la ampliación de la explotación porcina de Septfonds. A finales del año pasado se desbloquearon los fondos para la demolición de las instalaciones erigidas justo al lado donde los nazis internaron a 1.300 gitanos durante la Segunda Guerra Mundial. El Ministerio de Cultura checo se ha comprometido a realizar excavaciones arqueológicas para buscar sepulturas.

Los descendientes de los republicanos españoles se aferran a este precedente para destacar que es viable preservar la memoria histórica del campo francés sin dañar a la familia ganadera. Porque la suya, subraya José González, “no es una lucha contra los Flores”.
Aunque no es una alternativa aún puesta sobre la mesa, la prefectura de Tarn-et-Garonne no cierra ninguna puerta. Pero es escéptica. Lo de Septfonds “no tiene nada que ver con lo que ha pasado en República Checa”, sostiene el prefecto Besnard.

Frente a la falta de pruebas de que haya restos humanos en los terrenos de la granja de los Flores, en Lety está documentada la muerte de al menos 317 prisioneros en el campo. Eso no detiene a González. “La pequeña República Checa ha sacado 17 millones de euros” para comprar la granja en Lety, recuerda.

El terreno de Septfonds está valorado, agrega, en un millón. “No es nada para un Estado, y menos para lo que representa. Que les den un millón de euros a los Flores y que metan los cerdos en otro sitio”.


https://elpais.com/cultura/2019/02/22/actualidad/1550859726_776760.html

martes, 18 de diciembre de 2018

Documental Vidas Enterradas





Leoncio Badía Navarro

Reconstruimos la vida y la muerte del enterrador de Paterna entre 1939 y 1945


Leoncio tenía 34 años cuando, terminada la guerra, el nuevo alcalde de Paterna, le dijo: “Rojo, si quieres trabajo, vete al cementerio a enterrar a los tuyos”. Durante seis años, los más duros de la posguerra y de la represión franquista, este joven que había soñado con ser maestro y enseñaba por las noches a leer y escribir a personas analfabetas en la cueva en la que vivía, se enfrentó cada noche al odio y al dolor. A apenas 200 metros del cementerio al que acudía cada día, llegaban a diario presos de las cárceles de Valencia. En un lugar conocido como “El Terrer”, -una montaña de tierra en la que practicaban tiro los soldados del acuartelamiento de Paterna años antes-, las dianas fueron a partir de abril de 1939, las 2.238 personas procedentes de toda España que allí fueron asesinadas.
Leoncio debía enterrarlas en las fosas comunes que poco a poco fueron llenando el suelo del cementerio, pero en la clandestinidad, poniendo en riesgo su propia vida, ayudó como pudo a las familias de los represaliados. Dejaba que lavasen sus cuerpos, les ponía en cajas de madera, colocaba pequeñas botellas de cristal con sus nombres junto a los cadáveres o les recortaba trozos de ropa y recogía los objetos que llevaban para entregárselos a las familias que vivían más alejadas y llegaban más tarde a pedir información sobre la fosa donde les había inhumado.
Leoncio abrió una puerta a la humanidad en medio de la barbarie y eso marcó su vida y la de todos aquellos que le encontraron en aquel cementerio para siempre. Murió hace años, pero su hija Maruja y muchas familias de represaliados nos ayudan ahora a reconstruir su historia.





http://cadenaser.com/programa/2018/12/16/a_vivir_que_son_dos_dias/1544944073_160128.html


 
El caso Leoncio Badia.



Leoncio BADIA Navarro, ejerció como enterrador en Paterna en la posguerra, según cuenta su nieta Maruja Badía que frisa los 77 años. Tras serle perdonada la vida por un “pez gordo del régimen franquista que antes había estado con los rojos” (¿?). Por una parte le salvó la vida y por otra, lo condenó a “enterrar a los suyos”.

Había nacido en La Eliana, pero la familia se trasladó a Paterna y allí estudió magisterio y fue carabinero durante la guerra enrolándose en las filas de la CNT.



El relato de Maruja, dice que Leoncio intervino en la toma o asalto al cuartel de Paterna (¿?), donde conoció al “general Fabra”. (¿?) [Se trata, sin duda, de una tremenda confusión, pues el único Fabra que hubo en aquella acción y en aquel cuartel, en 1936, era el sargento Carlos Fabra Marín que tan solo llegó a “capitán, en la escala de milicias”, pues, pese a sus méritos de guerra, era chusquero]. Leoncio sirvió al “general” como chofer, así como a otros personajes importantes… (¿?)

Con el final de la guerra huyó a Barcelona donde fue detenido y trasladado a Valencia para ser condenado pero se le conmutó la pena para hacerlo enterrador en el cementerio de Paterna, con la previa autorización y conformidad del alcalde franquista de esta población.



Todo esto me lo cuenta, de manera un tanto difusa (por teléfono desde Madrid) Conchi Cejudo, periodista de la SER que trabaja, al parecer, en un documental sobre desaparecidos (¿?). Esta historia les parece interesante y la quieren contar (están reuniendo material y llamando a gente, etc.) para emitirla por la cadena SER, en el programa “A vivir que son dos días”. Ella trabaja con otro periodista, Daniel Sousa, quién —al enterarse de que había un libro sobre Fabra y los sucesos de Paterna de 1936— escribió un correo a mi editorial (Libros de la Catarata), para ponerse en contacto conmigo. Tengo los correos que me envió Catarata, y su respuesta así como el que envié al periodista. Fueron muy escuetos. Les di mi teléfono por si querían ponerse en contacto directo.  

Por mi parte, tras advertirle a Cejudo (después de oír su relato) sobre  los probables errores de la memoria, a través de los testimonios orales, le dije que:

- Que, desconocía el asunto Badia en concreto; que, desde mi punto de vista entre el sargento Fabra y Leoncio Badia no había existido conexión alguna (o al menos no había documento probatorio alguno en ese sentido) y que en mi libro encontrarían detalles y avatares para documentar la época y sobre todo la toma del cuartel de Ingenieros: nombres, datos, etc.  

- Que la historia del enterrador y su labor humanitaria era, en efecto, muy interesante y merecía ser contada y que era una forma muy digna de recuperar aquellas memorias.

Octubre, 2018



4 de octubre de 2018

Hola Daniel,

Soy José Antonio VIDAL CASTAÑO, autor del libro El sargento Fabra. Historia y mito de un militar republicano que publiqué con Libros de la Catarata en 2012. 



Mercedes, la editora, me ha enviado un mensaje por el que he sabido que querías ponerte en contacto conmigo.



Te adjunto mis teléfonos: …



Un abrazo,



José Antonio Vidal



(Mercedes Rivas)

Gracias Mercedes. Recibido

Voy a contestar a Daniel Sousa.

Un fuerte abrazo y recuerdos para tu hija míos y de Pilar. 

José A. 




El 4 oct 2018, a las 17:37, Mercedes Rivas, escribió:



AUTOR JOSE ANTONIO VIDAL el sargento fabra

Me puedes avisar si hacéis algo con él?????





MERCÈ RIVAS 



De: infocatarata [mailto:info@catarata.org] 
Enviado el: jueves, 4 de octubre de 2018 17:05
Para: merce
Asunto: RV: Contacto José Antonio Vidas Castaño







De: Daniel Sousa Rodríguez 
Enviado el: jueves, 04 de octubre de 2018 17:04
Para: 
info@catarata.org
Asunto: Contacto José Antonio Vidas Castaño



Buenas tardes, Mercedes. Soy Daniel Sousa, periodista del programa A Vivir que son dos días de la Cadena SER. Como te comentaba estoy tratando de localizar a José Antonio Vidas Castaño que ha publicado con vosotro el libro "El sargento Fabra: historia y mito de un militar republicano" en 2012.



Te agradecería mucho si me pudieras proporcionar su contacto.



¡Muchas gracias y un saludo!



-- 

Daniel Sousa




Notas:

-Vicente Gabarda fue quién les informó de la existencia de mi libro, que, sin duda, no habían consultado cuando Cejudo habló conmigo. Puede que lo hicieran después dada la cumplida referencia a Fabra y al asalto al cuartel, que hay en la grabación.

-Parece evidente, después de haber visto el documental, que en él, además de una impecable locución se percibe una cuidada investigación, así como una selección y depuración de los testimonios orales, lo que me hace suponer, al menos, que hicieron caso de mis advertencias, eliminando lo que no tenía prueba documental alguna. Ya me doy por satisfecho.

16-XII-2018.  


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domingo, 11 de noviembre de 2018

Aprender del siglo XX



¿Aprender del siglo XX?

            Timothy Snyder es uno de los mejores historiadores actuales. Catedrático en la Universidad de Yale y miembro permanente del Instituto de Ciencias Humanas de Viena, es autor entre otros títulos de Tierras de sangre y Europa entre Hitler y Stalin. Estando Tony Judt gravemente enfermo le ayudó a concluir su Pensar en el siglo XX.

            Sobre la tiranía, editada en 2017 por Galaxia  Gutenberg es un libro breve que viene en buena medida a complementar y reincidir en la importancia que tiene para los actuales protagonistas del siglo XXI no echar en el olvido las enseñanzas del siglo anterior, no en balde lleva como sugerente subtítulo el de, Veinte lecciones que aprender del siglo XX.

            Sobre la tiranía no es el resumen de ningún largo y pormenorizado estudio sobre el pasado siglo, ni el abordaje rápido, aunque si urgente, de algún aspecto o proceso concreto sobre el mismo, sino un conjunto de textos pensados para servir a modo de libro de instrucciones para mantener una oposición razonada, una defensa de la autonomía personal y el ejercicio de la crítica a los regímenes totalitarios -tiránicos, por supuesto- de diversa condición. Puede incluso leerse como un prontuario -¿será esta la palabra más adecuada?-, de recursos o una panoplia de reflexiones para lectores interesados en las enseñanzas que se desprenden de los hechos y circunstancias del siglo XX.
             
            
Encontramos en el sumario capítulos que exigen del lector toda atención y predisposición a confrontar lo leído con sus propias reflexiones y comportamientos prácticos. Cuestiones tales como: no obedecer por anticipado, asumir responsabilidad individual por el “aspecto” del mundo, recordar la ética profesional; desconfiar del partido único y de las fuerzas paramilitares; saber desmarcarse   de otros; hacer buen uso de nuestra lengua (la de cada cual), entiendo; investigar, ser reflexivo, mirar a los ojos y hablar de cosas cotidianas, practicar actividades corporales, apoyar las buenas causas; como entender el patriotismo, el aprender de otros países, el creer en la verdad, etcétera.
            Parece una lista muy larga a tener en cuenta para orientarse con tino por el complejo mundo en el que vivimos, en buena medida, a la  deriva de los problemas que asolaron el siglo XX o cohabitaron con él. Pese a la diversidad de aspectos y a las advertencias y recomendaciones dadas por el historiador, quién abunda en la idea de defender, por encima de todo, la autonomía personal y la necesidad de la vida privada, frente a los diversos poderes existentes, es decir como contestación y rechazo a la tiranía. Un ejemplo de todo ello lo encontramos en el capítulo catorce titulado: “consolida una vida privada” en el que el autor dice: 
            “Somos libres únicamente en la medida que ejercemos control sobre lo que la gente sabe de nosotros y de las circunstancias en las que llega a saberlo. (….) El totalitarismo elimina la diferencia entre lo privado y lo público no solo para restar libertad a los individuos, sino también para alejar a toda la sociedad de la política normal y arrastrarla hacia las políticas de la conspiración. (…) Podemos intentar resolver ese problema individualmente, blindando nuestros ordenadores; también podemos intentar resolverlo colectivamente, apoyando, por ejemplo, a las organizaciones que se ocupan de los derechos humanos”.
            Snyder defiende con denuedo la utilización clara, lógica y racional del lenguaje frente a la proliferación de eufemismos y falsos conceptos propagados sin más justificación que crear espectáculo y obtener beneficios económicos -generalmente de forma ilegal- para acrecentar el poder de las grandes empresas privadas que ejercen un exhaustivo control social e individual a través de ciertos medios de comunicación, supuestos canales informativos, redes sociales y otras formas de expresión relacionadas con Internet. Dice textualmente:
           
           “Haz un esfuerzo por distanciarte de internet. Lee libros”. Para razonar y argumentar estas cuestiones se apoya en autores como Victor Klemperer, Ray Bradbury, Georges Orwell, Milan Kundera, Dostoyevski, Philip Roth, Danilo Kis o J.K. Rowling, amen de los Tony Judt o Hanna Arendt. Ya de entrada Snyder marca el terreno con un prólogo sobre la historia y la tiranía que comienza diciendo: “La historia no se repite, pero si alecciona.” Uno puede disentir de la afirmación inicial pero no de seguir leyendo. 
            La fragilidad de la idea de Europa como proyecto común es una de las herencias a superar, así como el conformismo y la pasividad que permitieron las grandes tragedias del siglo XX. “… sin los conformistas las grandes atrocidades hubieran sido imposibles.”  La crítica de Snyder a los males generados por el fascismo y el comunismo —como salidas a un mundo cada día más globalizado— es implacable, así como la desconfianza por las respuestas basadas en mitos y sentimientos que aparcan la razón y alejan el compromiso con las causas que buscan la verdad y defienden los derechos humanos. 
El ascenso de Donald Trump y Vladimir Putin y demás populismos y populistas nacionales en estos “tiempos dislocados” concluye Snyder en su epílogo acerca de la historia y la libertad, hace necesaria la preocupación de la últimas generaciones por conocer el legado del siglo XX: “Para hacer historia, los jóvenes, tendrán que saber algo de ella”. Son sus palabras.    
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jueves, 14 de junio de 2018

Humanidad e inhumanidad

Humanidad e inhumanidad. La microhistoria de José A. Vidal Castaño.


De José Antonio Vidal Castaño no había leído ningún libro hasta ahora mismo. Nadie es perfecto. Por eso, yo procuro mejorar mis conocimientos. No quiero que se me reproche ignorancia culpable. No quiero que se me pasen libros relevantes que merecen ser leídos. Y sería lamentable, sin duda, perderse el volumen de Vidal Castaño.

En las páginas de su libro hay investigación, estudio erudito del pasado, y hay relato, detalle de penalidades, examen de la conciencia histórica, evaluación de la vida y la muerte. Duele esa reconstrucción: lo que realiza José Antonio Vidal Castaño se asemeja al proceso que un juez riguroso haría con un episodio lamentable, con el espanto que produce saber que hubo compatriotas que fueron tratados de manera infrahumana.

‘Exiliados republicanos en Septfonds (1939)’ (Los libros de la Catarata, 2013) es un libro tristísimo y a la vez reparador. Se nos precisa lo que se hizo con los exiliados españoles que cruzaron la frontera en 1939; se nos cuenta qué pasó con aquellas gentes que fueron a parar a campos de internamiento franceses. Concretamente al que estaba en Septfonds. Allí fueron tratados de manera ambivalente. La Francia receptora temía una avalancha de españoles perseguidos, huidos. Muchos franceses acogían con humanidad a los derrotados.

En las páginas escritas por Vidal Castaño notamos la intemperie, el frío, el barro, la humedad, las enfermedades pulmonares, el hambre. Es la penuria extrema y es el dolor, el miedo. Francia pronto caerá tras la invasión nazi y ese hecho, la guerra europea que se extiende, agrava, agiganta la amenaza. En este libro de fino análisis y escritura suelta averiguamos historias particulares, casos propios de la microhistoria: no ejemplos, sino individuos con identidad propia que tienen habilidades y de debilidades.

El observador trata con mucho mimo y respeto el objeto de estudio, se vale de testimonios de supervivientes, de fuentes históricas varias… hasta dar con una caja de madera que contiene documentos personales de uno de los protagonistas: sus memorias, sus poemas, su cartas, etcétera. La historia se hace con documentos, sí, pero se hace sobre todo gracias a la mirada crítica del historiador, esa aguda observación de lo que parece normal y cotidiano. Hay que tener los ojos bien abiertos y hay que saber dar sentido a lo que en principio parece no tenerlo.

Las víctimas, los supervivientes, los descendientes estarán contentos con este libro. No es una exhumación, no es el simple traslados de huesos. Es una obra de reivindicación humana realizada con sobriedad, sin revanchismos. Quizá a Vidal Castaño le podría haber sido útil leer un libro sencillamente conmovedor y práctico que le recomiendo. Me refiero a ‘Humanidad e inhumanidad. Una historia moral del siglo XX’ (2001), de Jonathan Glover. Porque la historia de Vidal Castaño es una historia moral de 1939.

 Justo Serna es Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Valencia, tiene distintas publicaciones. Se ha especializado en Historia Cultural e Historiografía. Creó el blog Los archivos de Justo Serna en 2005.

martes, 29 de noviembre de 2016

DEBATE EN CANAL SUR TELEVISIÓN




http://www.canalsur.es/television/programas/la-memoria/detalle/221156.html?video=1112004%2C1111984&sec

Este enlace nos conduce a MI INTERVENCIÓN en el programa "La partida", dentro del espacio semanal "La memoria", que se emitió en directo el sábado 5 de noviembre de 2016.


La memoria
Andalucía Televisión
Sábado, 22:35 horas
La Memoria es un programa semanal que consiste en la emisión de un documental y una tertulia en torno a la Memoria Histórica. Se trata de debatir sobre un periodo de la historia de España desde los acontecimientos previos a la proclamación de la Segunda República, el catorce de abril de 1931, hasta el golpe militar del 18 de julio, la guerra civil y la represión,
Pero también los cuarenta años de franquismo y la transición, con especial atención a lo sucedido en Andalucía.

jueves, 17 de marzo de 2016

La España del maquis (1936-1965),



https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/jose-antonio-vidal-castano-espana-maquis-1936-1965/20160127124023124783.html

ARTÍCULO-RESEÑA DE MERCEDES YUSTA (UNIVERSITÉ PARIS-8)

EUROPA Y LA CRISIS DE LOS "REFUGIADOS"












                                                   Foto tomada del diario Levante


Los ojos de Hipatia mar 16th, 2016

Por José Antonio Vidal Castaño. Doctor en Historia y escritor. Autor de Exiliados republicanos en Septfonds (1939) (Catarata, 2013)

Ante la “avalancha” de centenares de miles de personas que huyen con lo puesto de la guerra que asola Siria y buscan refugio en la Unión Europea, nos hemos visto inundados de millares de imágenes que hablan por si solas, que trasmiten insolidaridad, violencia represiva e inhumanidad. Campos cubiertos de tiendas de campaña, llenos de barro, encharcados y en muchos casos cercados por alambres de púas; caras que reflejan rabia, impotencia, miseria y dolor. Miles de seres humanos que soportan la indigencia y la violencia al carecer de otra alternativa.

Y es que, en muy pocos meses la supuestamente civilizada Europa del euro, ha cancelado las puertas de la tolerancia y de la acogida, cediendo ante el empuje xenófobo de los que reclaman, a voz en grito y lo que es peor, a golpe de voto democrático, detener la oleada migratoria tras la frontera de los Balcanes, descargando sobre Grecia y Turquía (con acuerdos monetarios o sin ellos) todo el peso del drama. Los primeros en mostrar su hostilidad fueron los gobiernos húngaro y austriaco; los recientes resultados electorales en algunos landers alemanes lo confirman. La extrema derecha arrincona a socialdemócratas y conservadores contra pronóstico y tan solo los verdes se mantienen, ¿Qué está pasando?

A las primeras noticias que intentaban dar una visión general del problema apoyándose en versiones particulares, en entrevistas a los angloparlantes que buscaban llegar a Alemania, le ha sucedido una literatura periodística que ha acuñado el término “refugiados” para todos aquellos que huyen de la guerra y que han emprendido el duro camino del exilio para ponerse a salvo.

En contra de lo establecido, sostengo que se trata de un éxodo migratorio debido a causas no económicas. Por lo tanto lo que tenemos son exiliados y no emigrantes económicos que han escogido mejorar sus salarios a cambio de vender su fuerza de trabajo. Estos huidos de la muerte, de la guerra y sus secuelas, no han tenido oportunidad de escoger. Son exiliados desposeídos de los derechos que asisten a los que gozan del estatuto de refugiados, por lo que merecen con creces toda la ayuda humanitaria que seamos capaces de dar. ¿A que viene pues hablar de “refugiados” cuando no han sido legalmente acogidos?

La obsesión por establecerse en Alemania parece haberse diluido ante las drásticas medidas de las autoridades germanas -tras un equívoco ramalazo de solidaridad oficial- que parecía apartarse de la extremada brutalidad exhibida por los gobernantes de Hungría o Serbia. Se habló de establecer períodos de acogida para “inmigrantes ilegales” no superiores a tres años, pero lo que se va consolidando son los campamentos; míseros poblados sin las mínimas condiciones higiénicas y sanitarias que, inevitablemente, devienen campos de concentración a la usanza de los años 30 y 40 del siglo pasado, incluso tienen ahora peor pinta, por ejemplo, de los que habitaron los republicanos españoles a partir de 1938 y 1939, en varias regiones de Francia.

El lenguaje de las televisiones ante estas situaciones ha tendido a mostrar el drama que se desarrolla ante las cámaras, enfatizando lo “espectacular”, incentivando el morbo para elevar la audiencia: “no se pierdan el telediario de la noche donde asistirán a escenas impactantes” -se ha llegado a decir- e incluso haciéndose eco de fuentes de dudosa procedencia, se ha alertado de la presencia de yihadistas entre los huidos. Cabe recordar que en todas las emigraciones masivas que en el mundo han sido, se ocultan -entre los que se exilian- logreros, pícaros y delincuentes de toda laya que suelen aprovechar la confusión en su provecho. Generalizar la sospecha promueve rechazo social e influye negativamente sobre el deber social y ético de la acogida . Claro que lo del cardenal arzobispo Cañizares fue aún peor, con su xenófobo comentario acerca de la limpieza del trigo y los “refugiados”. ¿No se acordó el alto prelado del dicho sobre el trigo y los genitales?

La intensidad informativa desplegada ante el éxodo sirio, ha convertido este drama político y humano en la noticia por excelencia, dejando en segundo plano el flujo constante de la emigración africana que huye de hambrunas y otras guerras, un drama que nos afecta a los europeos sudoccidentales de manera particular y cotidiana. Este es uno de los muchos efectos colaterales de la tiranía informativa que ya es moneda corriente en las sociedades modernas.

No parecen existir entre los dirigentes de la UE una decidida voluntad política para establecer consensos que favorezcan la solidaridad. Se discuten cuotas de reparto sin acuerdos definitivos, y lo que fue tratado como espectáculo, se traduce en burocracia y malos modos. Lo que hay es miedo e inoperancia, fuegos de artificio y florilegios parlamentarios para ocultar la sordidez de un ambiente tenso.

Ante prácticas políticas de esta índole parece necesario señalar el uso abusivo de la palabra refugiado (casi siempre en plural) hasta imponerla en el lenguaje coloquial. Hoy hablamos todos (desde el ciudadano teledirigido de a pie, a los más sesudos redactores de prensa escrita, digital o no) en esos términos. ¿Por qué resulta tan frecuente el uso de esta ficticia expresión? El origen de la confusión parece estar en la existencia de abundante documentación legal impulsada por la ONU para protección de los desplazados y los sin techo tras la Segunda Guerra Mundial, reconocidos como refugiados políticos; situación que no mejoró durante la guerra fría. Sin entrar en reyertas semánticas, nos limitaremos a subrayar el uso inadecuado de esta palabra y dejar sentado que se hace en evitación del uso de palabras que suenan peor como: exilio, destierro, concentración y sus plurales, etc.

La Convención de Ginebra, relativa al “Estatuto de los refugiados”, fue considerada como la Carta Magna de estos derechos. Está Convención, aprobada el 26 de junio de 1951 por la Asamblea General de la ONU, tenía limitaciones temporales. El 31 de enero de 1967 se añadió un nuevo Protocolo, pero en 1992, esta legislación, estando vigente, no goza ya, en la práctica, de la autoridad suficiente para imponerse en el actual desconcierto de los estados europeos…

Es inevitable el siniestro recuerdo de los campos de concentración nazis, fueran de trabajo o exterminio; de la barbarie de los gulag en la antigua Unión Soviética o el recuerdo de los campos de “internamiento” de la Francia de Vichy que acogieron a los exiliados republicanos españoles. ¿Son estos infamantes recuerdos los que hacen proliferar ciertos eufemismos?

Se ha comparado, por ejemplo, la situación de los actuales exiliados sirios con los españoles que protagonizaron el éxodo de cerca de medio millón de personas en 1939. En efecto entre aquella situación (de la que hace ya 75 años) y la actual hay diferencias pero también elementos comunes, a saber: la existencia de una larga y despiadada guerra civil que involucra a potencias extranjeras y el carácter masivo del éxodo que en el caso de los exiliados sirios es todavía mayor que el de los españoles, involucrando a cerca de la mitad de los habitantes de su país de origen. Tras agotadoras jornadas y después de soportar el rechazo de los países más cercanos, algunos centenares ha logrado llegar a diversos lugares de Europa pero la mayoría, agotados sus recursos económicos, esperan agónicamente a que Europa les abra las puertas… Es noticia permanente la sangrante ruta de las islas griegas que revive el problema de las mafias y la bien conocida tragedia de las pateras… Una vida, la de estos exiliados, que nunca será ya como la que conocieron ni se parecerá al supuesto paraíso alemán o escandinavo con el que soñaron.

Lo cierto es que, pese a las buenas intenciones como las que expresó hace meses la comisaria Emma Bonino, los desacuerdos prevalecen como el ocurrido en la propia Alemania entre el gobierno de Merkel y su exsocio, el socialcristiano bávaro Seehofer. El notable avance de la ultraderecha ensombrece más el panorama; en Austria, por ejemplo, pasó en poco tiempo, a sumar en Viena más del 30 por ciento de los votos en litigio.

Ante la crisis abierta por el tema de “los refugiados” parece interesante recordar lo que advertía el historiador británico Tony Judt (ferviente europeísta desengañado) en su ensayo sobre la Unión Europea titulado ¿Una gran ilusión? (Taurus 2013): “… una unión más estrecha de las naciones de Europa es imposible en la práctica, y por tanto tal vez sea imprudente prometerla”.

https://losojosdehipatia.com.es/socialpolitica/europa-y-la-crisis-de-los-refugiados/